Lunes 01 de noviembre de 2004 | 04:46
Escribe: Federico Fasano Mertens
El balotaje, truco de los fuertes, fue derrotado por la lucidez de los débiles. La gran catarsis nacional pendiente, al fin se ha consumado y el centenario proyecto conservador ha sido interrumpido y devuelto a su inmenso anacronismo de décadas.
La sociedad de ciudadanos iguales ha comenzado a andar.
La guillotina de las urnas cortó de cuajo la alternancia perversa y el pueblo uruguayo, con altivez madura, inicia la refundación, en los albores del siglo XXI, de un nuevo Uruguay de ciudadanos libres e iguales.
El golpe de timón a la historia que consumaron hoy más de un millón de sufragantes ha herido de muerte al edificio de la desigualdad.
¡Que cosecha, señores, que vendimia! Más de un millón de votos.
Ninguna organización política en la historia uruguaya, a través de los siglos, ha alcanzado esta formidable fuerza de voluntades humanas en acto electoral alguno.
De repente, todo es posible. Como en los “Cantos de Vida y Esperanza” de Rubén Darío, hoy decimos “únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos, formen todos un solo haz de energía ecuménica”.
Hoy hemos cruzado el difícil tránsito de los mitos a la historia.
Sabemos que la historia es una hazaña de la libertad, pero hoy aprendimos que también es una hazaña de la inconformidad.
La sociedad estaba herida por la perversidad de un neoliberalismo inhumano y decadente. Y fue el gran aullido de la sociedad surgido del vientre exasperado de la población postergada, en todos sus estratos sociales, que arrojó al retrete de la historia ese modelo patético que desconoció los derechos sociales más elementales de las mujeres y hombres de este país altivo e indomable.
Es una verdad probada por la historia que sólo persiguiendo lo imposible se alcanza lo que en cada etapa es posible.
¡Cómo no recordar, en estos momentos de gozo, imposibles de transmitir con palabras, estos 40 años de lucha que culminaron en la histórica jornada de hoy!
¡Cómo olvidarnos de la energía moral del sesentismo, en la cual nos forjamos, injustamente olvidado, cantera de idealistas, de mártires, de mujeres y hombres consumidos por una pasión y una razón que hoy vemos hecha realidad!
Fueron años de paciente y penoso trabajo intelectual y espiritual en las fronteras de lo que parecía posible. Evoquémoslos porque cualquier proyecto de transformación sin una constante inyección de energía moral, está llamado a convertirse en rutina y corromperse.
Ahora que alcanzamos la orilla todos se sienten triunfadores. Pero no puedo olvidar aquellas semillas sesentistas que sembramos cuando todo parecía una brega de eternidad, cuando éramos puras minorías arrinconadas y marginales, que fueron creciendo incontenibles tras una tenaz construcción durante largos años de desierto.
Hoy la utopía fue alcanzada. Más bien la contrautopía. Utopos, en griego es el lugar que no existe. Hoy este lugar que nos hemos ganado todos los uruguayos, existe, comienza a existir.
Se lo debemos entre otras cosas a la rebelión del sentido común.
El sentido común, enojado, se rebeló. Bastaba ver hoy el desfile incesante de autos con la bandera de Otorgués. No se veía otra bandera ni por casualidad. Y eran autos, es decir, capas medias. No era sólo la rebelión de los pobres, era la rebelión de las mayorías.
Las democracias producen sorpresas pero su más alta constatación es la reflexión de las sociedades civiles, que decidieron hoy enterrar el paradigma tradicionalista del partido conservador que olvidó durante décadas el legado de sus grandes fundadores, el rebelde Aparicio Saravia y el estadista José Batlle y Ordóñez.
¿O de dónde creen que surgió este ejército de un millonario de voluntades? Sólo algo más de la mitad es de izquierda. La otra mitad está constituida por hombres honestos y desencantados de partidos que no estuvieron a la altura de sus fundadores, y estos ciudadanos hoy confían en el programa de la izquierda nacional y en las mujeres y hombres que lo llevarán a cabo.
Cierto es que este cambio fue posible por las décadas de lucha de hombres y mujeres idealistas, y también por el acierto en saber elegir a un conductor honesto, creíble y carismático para la inmensa mayoría de la población, como lo es el sensible y sencillo ciudadano, el oncólogo Tabaré Vázquez. Pero también fue posible por la fatiga del poder.
Este régimen anacrónico e incapaz era como el Coliseo romano. Se mantenía en pie pero estaba en ruinas.
La sociedad percibió su endeblez, se hartó, se juntó y lo echó abajo.
Y así construyó la idea nueva, la felicidad, como dijimos en nuestro último editorial del miércoles pasado, en la edición nocturna de LA REPUBLICA, distribuida en medio de la más grande manifestación cívica de todos los tiempos.
Desde la caída de la Bastilla en 1789 donde surge el vocablo izquierda y derecha, pasando por el Manifiesto de los Iguales de Babeuf de 1797, la felicidad es una idea nueva según proclamaba Saint Just en los años bautismales de la izquierda.
Hoy esa felicidad colectiva, esa idea nueva, debemos inyectarla en la espesura de la realidad social, haciendo resurgir, para aliviarlos, los dolores que se ocultan en ella.
En lo que me es personal, como director del Multimedio Plural, del diario LA REPUBLICA, de TV LIBRE, de AM LIBRE, y en nombre de aquellos añorados diarios sesentistas que dirigí en el pasado, Extra, De Frente, Democracia, Ya, El Eco, en nombre de aquella CX 30 Radio Nacional que dirigí en la década del 90 y de aquella Señal 1 de televisión que dirigí en el 2002, y de todos los que hicieron posible su existencia, les digo. ¡Misión cumplida!
Tras 40 años de dirigir esos medios de comunicación, y levantando la tapadera de las marmitas donde se cocía el porvenir, en busca de la esquiva utopía, hoy con la última brazada alcanzamos la orilla. El Multimedio Plural con su sincero ¡Misión cumplida! no deserta de sus responsabilidades, no abandona el barco, no baja los brazos.
Nada pedí en los largos años de tenaz resistencia y caminatas por el desierto. En los largos años de persecuciones, discriminaciones, atentados, secuestro, prisión y destierro.
Nada pido ahora que alcanzamos el oasis. Y los que me conocen saben que siempre me gusta irme en lo mejor de la fiesta. Pero el ¡Misión cumplida! abre la tarea ahora más difícil: ¡Misión a cumplir!
Ahora viene lo más difícil, la digestión de la historia. Ahora viene la tarea de demoler un sistema patrimonialista sostenido por una red de complicidades que protegía los intereses creados desdibujando la frontera entre el uso del patrimonio público y el patrimonio privado.
Ahora viene la tarea de poner fin al tiempo de la impunidad porque el olvido del pasado no puede ser el precio del futuro.
Ahora, superada la política de las urnas, viene la democratización de la vida diaria, el respecto a las diferencias, el derecho a la libertad cotidiana.
Ahora, ciudadanas, ciudadanos, ahora, la exigente libertad, ahora, la exigente responsabilidad.
Cuenten para ello con el granito de arena de este Multimedio Plural, cuenten con el diario LA REPUBLICA, con 1410 AM LIBRE, con TV LIBRE. Desde hace 40 años nunca dimos un paso al costado, y hacia atrás sólo para tomar impulso.
Queremos seguir siendo un vagón más de la locomotora del pensamiento crítico, ya en marcha hacia la sociedad de ciudadanos iguales. Para eso hemos
sido creados, por eso existimos. No los defraudaremos.