En la edición de ayer, el diario “El País” atribuye al candidato presidencial del Partido Nacional,
doctor Jorge Larrañaga, declaraciones entrecomilladas sobre el contenido de un editorial del
semanario sanducero “Tres Puntos” que lo acusa sin prueba alguna de violencia doméstica en
el seno de su familia.
En su declaración expresa que “es repugnante el contenido de la nota del semanario Tres
Puntos que se imprime en Reg S.A., Garibaldi 2579…”
Como la referencia directa a la sociedad editora del diario LA REPUBLICA, Reg S.A. y al
domicilio que es sede tanto de nuestro matutino como de 1410 AM LIBRE, pareciera indicar un
nexo causal entre el semanario sanducero y nuestra empresa, me veo en la necesidad de
realizar las siguientes puntualizaciones:
1) La empresa editora del diario LA REPUBLICA posee una imprenta especializada en trabajos
para terceros, donde desde hace 17 años imprime publicaciones de todos los signos políticos,
desde la ultraderecha hasta la ultraizquierda pasando por todos los centros geográficos,
incluidas publicaciones que han injuriado nuestras ideas y a mí mismo con la misma tinta, papel
e impresión que nuestra propia empresa les proporcionó.
Incluso hubo publicaciones a las que les iniciamos juicio por calumnias difundidas en
ejemplares que nosotros mismos les imprimimos en una exhibición inalterable de los principios
de libertad de palabra y de contratación, de los cuales nos sentimos orgullosos de defender
como base angular de nuestro pluralismo filosófico.
2) Ignoramos a qué ideología o partido político responden los propietarios del semanario
sanducero “Tres Puntos” a quienes no tengo ni el gusto ni el disgusto de conocer y con quienes
jamás he intercambio de palabra alguna personal o telefónica.
3) Nuestra ética comercial garantiza a todos nuestros clientes dos derechos básicos: a) no
habrá censura alguna sobre los contenidos; b) los contenidos no serán conocidos previamente
ni utilizados sin autorización del cliente en los medios que dirigimos. Para garantizar tales
derechos todas las publicaciones impresas en nuestros talleres de terceros están
absolutamente compartimentadas a los efectos de que no puedan trascender a ningún
periodista de nuestra casa, evitando toda tentación de conocimiento previo y difusión ajena al
propietario del contenido.
En los 17 años de actividad, nuestra imprenta de trabajos para terceros no ha violado ni una
sola vez estos principios ni ha tenido queja alguna al respecto por parte de sus clientes.
4) En el caso que nos ocupa, tanto mi dirección como todas las jerarquías del diario y sus
periodistas ignoraron el contenido de la edición del semanario “Tres puntos” y tanto yo como mi
personal nos enteramos de su existencia recién hace 48 horas cuando el escándalo estalló en
Paysandú.
5) Es de destacar que la edición conteniendo los agravios no fue la última edición del
semanario “Tres Puntos” sino la edición anterior, de tiempo atrás. Tuvieron que pasar dos
semanas y dos ediciones para que la opinión pública se percatara de esas acusaciones.
6) No es política de la empresa que dirijo publicar informaciones sin pruebas y sin confirmación
alguna y mucho menos cuando ingresan en el ámbito familiar, salvo que se trate de delitos y
éstos sean fehacientemente probados o se encuentren en sede judicial.
7) Desde hace muchos meses llegaron a nuestra redacción estos humores sobre la vida
privada del Dr. Larrañaga y al comprobar que solo gratumores, sin prueba alguna, que sólo
pretendían sembrar la sospecha contra un candidato, que no es el nuestro, que no deseamos
que ocupe la primera magistratura, pero que es un ser humano que no merece ser enlodado
por la peor de las plagas informativas, que es el rumor, decidimos no publicar la especie.
8) Sobre el fondo del asunto el seminario “Tres Puntos” no exhibe prueba alguna y la presunta
afectada, la propia esposa del Dr. Larrañaga, desmintió indignada haber sido violentada por su
esposo.
Difundir un rumor malicioso sin prueba alguna sobre un acto de la vida privada de los
ciudadanos, desmentido por la presunta víctima y sin denuncia judicial, sería violar los
principios fundacionales del diario plural.
9) Es impensable creer que la fuerza política que hoy goza de la mayoría de las adhesiones
sufragantes, en su intento por hacer césar la hegemonía de 170 años de gobiernos
tradicionales para acercarse a una nueva sociedad de ciudadanos iguales, haya participado
directa o indirectamente en la difusión de este rumor, indigno de la trayectoria de la izquierda
nacional, siempre calumniada por los sectores hegemónicos durante décadas y décadas.
10) En lo personal, seguros estamos, que el ganador de estos comicios históricos necesitará la
comprensión y el respeto de su adversario para poner de pie a una Nación escorada por el
fundamentalismo neoliberal, que ambos candidatos han denostado.
Las heridas que una guerra sucia puede infligir a los dos únicos líderes que pueden acceder al
Edificio Libertad, puede durar demasiado en cicatrizar. A ninguna de las dos fuerzas les
conviene tamaña peripecia. La mano que arrojó esta piedra debe ser buscada en quienes se
oponen a la posibilidad de un nuevo Uruguay. No en las fuerzas que desde hace medio siglo
vienen construyendo, con energía moral incuestionable, la alborada del 31 de octubre, que
permitirá abrir las puertas del nuevo paradigma.