Si ves al futuro, dile que no venga

La admirable alarma

Creo estar soñando una pesadilla. Me despiertan las fanfarrias de la obertura de una restauración oligárquica impensada hace 4 años. El darwinismo social está a nuestras puertas. El Frente Amplio, la más sólida fuerza política de izquierda de América Latina, ejemplo ético de un continente progresista que hoy con Argentina en el Sur y México en el Norte comenzó a revertir el péndulo de la historia retrasado por los Bolsonaro, los Macri, los Piñera, perdió la mayoría parlamentaria y se enfrenta el 24 de noviembre a la posibilidad de perder también el Poder Ejecutivo.

Juan José Castelli, el jacobino de la Revolución de Mayo: “Si ves al futuro dile que no venga”
¿Cómo llegamos a esta situación? ¿Cómo se debilitó el músculo político de la gran fuerza popular? ¿Acaso crecimos como los eucaliptos con gran fuste y escasa raíz? ¿Se ha producido entonces el temido envejecimiento prematuro de nuestra izquierda nacional? ¿La gran aventura de la transformación, surgida tras décadas de un paciente y agotador tránsito por el desierto político, derrotando hace 15 años al centenario proyecto conservador, será acaso interrumpida?
Me resisto a hacer mío el pensamiento del gran revolucionario de mayo, el jacobino Juan José Castelli: “si ves al futuro, dile que no venga”.

No queda otro recurso que hacer retumbar las campanas, convocando a la admirable alarma.
Compañeros de utopías me indican que me vacune contra el pesimismo, que conduce a la derrota. Siempre creí que el optimismo de la voluntad necesita la síntesis del pesimismo de la inteligencia.
Les contesto que enojarse con la realidad es de idiotas y aceptarla tal cual, es de cobardes.
El peligro es la inacción, la siesta de la resignación, la falta de perseverancia, la ausencia de poesía que para los griegos “poiseis”, significaba “hacer que ocurra algo extraordinario”.
La anemia que debilita el músculo político y sabotea la mística y el entusiasmo, ha sido siempre la novia de todas las derrotas.
Hay que volver a enamorarse para construir la muralla del “No Pasarán”, con la estética de la unidad y la ética del compromiso como escudo, para que la Patria productiva e inclusiva prevalezca sobre la Patria financiera especuladora.
No hay otra opción que despertar y decir con Ruben Darío: “Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos, formen todos un solo haz de energía ecuménica”. Y con Martí decirles a los que no tienen el coraje de sacrificarse, que tengan al menos el valor de callarse ante quienes se sacrifican.
No dejemos cuerdas sin templar, castiguemos a la hegemonía de la mentira. Dejémonos de debilitar nuestras fuerzas, enfrascadas en discusiones inútiles sobre si son galgos o son podencos. No tengamos respiro hasta el 24 de noviembre. Que el Carpe Diem nos despierte día a día. Transformemos a la política en el arte de lo imposible. Que resucite el Fomes artiguista (causa que excita y promueve algo).
Ha llegado el momento de una nueva epifanía del Frente Amplio: en la pugna entre el arroyo y la roca siempre triunfa el arroyo, no porque sea más fuerte sino porque persevera
Me pregunto si es posible a esta altura de las circunstancias y a sólo 23 días del balotaje, dar la espalda al derrotismo. Me atrevo a decir que es inevitable. Sé que es tarea durísima la de voltear los muros que nos ciegan la aurora, es tarea difícil, pero es nuestra tarea.
De pie y a volver a caminar. La lucha que se pierde es aquella que se deja. La existencia no nos permite fijarnos en una sola y única posibilidad del vivir o como diría Ortega y Gasset, del desvivir. Al contrario, estamos obligados a la dolorosa y traumática operación moral de cambiar. Esa es, en cuanto a mí respecta, una de las funciones más valiosas del caminante.
En la pugna entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo, no porque sea más fuerte, sino porque persevera. Sin perseverancia estamos perdidos.
Hoy no tenemos mejor futuro a la vista que cuidar este presente para que no retorne la inequidad.
Construyamos en los pocos días que nos quedan, la gran catarsis nacional. No descansemos ni un instante. No perdamos la oportunidad. Hay 3 cosas que no vuelven nunca atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida. No perdamos la oportunidad de encontrar el camino que nos haga recorrer durante 5 años más el proyecto humanista que presentamos en olor de multitudes en marzo de 2005, cuando comenzó a alumbrar la sociedad nueva.
Ha llegado el momento de una nueva epifanía del Frente Amplio.
¿Adónde fueron a parar los 194.824 votos de los desencantados, perdidos por el Frente Amplio?
En estas elecciones cruciales para el futuro del Uruguay hay que destacar tres elementos de análisis:
1) El primer elemento a considerar es que todos los 6 partidos que participaron en los comicios anteriores del 2014 perdieron una masa importante de sufragios, con excepción del PERI liderado por César Vega, que aumentó un 85% su caudal electoral y obtuvo por primera vez representación parlamentaria. El Frente Amplio perdió 194.824 votos, un 17.17% de su electorado. El Partido Nacional perdió 47.006 votos, un 6,4% de su electorado. El Partido Colorado perdió 10.199 votos, un 3,34% de su electorado. El Partido Independiente perdió 50.063 votos, el 68,22% de su electorado y la pérdida del 75% de su bancada parlamentaria, siendo el mayor desastre electoral de estas elecciones. La Unión Popular perdió 7.409 votos, el 2,76% de su electorado y el PT perdió 1.860 votos, el 52% de su electorado. En cuanto a los partidos debutantes, la revelación fue Cabildo Abierto que fue preferido por 260.959 ciudadanos, alcanzando en su primera presentación el 10,88% de los sufragios. El resto de los debutantes no justificó su presencia: Partido de la Gente (Novick), 33.008 votos, (1.38%), Partido Verde Animalista (Salle), 19.165 votos (0.80%), Partido Digital 6.280 votos (0.26%).
2) El segundo elemento a considerar es despejar la incógnita de adónde fueron a ubicarse los 194.824 votos que perdió el Frente Amplio. Será tarea de sociólogos y encuestadores descifrarlo, pero yo me opongo al carácter transitivo obvio y arriesgo una hipótesis más de carácter subjetivo. Si nos guiamos por la hipótesis matemática directa y sostenemos que si el FA perdió casi 200 mil votos y la alianza blanqui-colorada del 2014 alcanzó el 1.037.760 votos y ahora la nueva alianza que integra Cabildo Abierto llega a 1.242.054 sufragios, es decir 204.294 votos más que en la elección pasada, cifra que coincide casi exactamente con la pérdida de votos frentistas, por carácter transitivo la mayoría de los votos frentistas fueron para la formación política del ex Comandante en Jefe, Guido Manini Ríos. Este análisis contradice el perfil de la mayoría de los ciudadanos que acompañaron a la izquierda uruguaya durante los últimos 15 años y que en esta elección decidieron optar por el voto castigo. Entonces, si no votaron masivamente a Cabildo Abierto, a quién votaron. Mi hipótesis es que votaron mayoritariamente a Talvi, por su imagen seria y seudo juvenil, lo que permitió al Partido Colorado reemplazar la inmensa sangría de votos que le succionó Guido Manini y que se vio reflejada en el correr de los meses por la evolución de las encuestas donde disminuía Talvi y crecía Manini. Es decir, Talvi expropió la mayoría de los votos de los desencantados frentistas y Manini le expropió a Talvi la mayoría de los votantes colorados que exigían mano dura y orden vertical. Hipótesis que habrá que probar.
Lacalle necesita el 75% de los votos de Talvi, de Manini, de Novick y de Mieres y que los desencantados del FA y los batllistas y wilsonistas no voten a Martínez
3) El tercer y último elemento a destacar es comparar las cifras de esta primera vuelta con el comportamiento del electorado en los tres balotajes que tuvieron lugar en la historia del Uruguay, desde 1999 hasta nuestros días. De ese análisis surgen las siguientes conclusiones: a) El Frente Amplio que ganó dos de los tres balotajes disputados, tuvo un aumento promedio en la segunda vuelta del 5,19% de votos emitidos en la primera, es decir subió unos 110.000 votos promedio más, de los que obtuvo en primera vuelta. Y en el último balotaje subió arriba del promedio, un 5.67%, aunque hay una leve variación ya que en la primera vuelta se computan los votos emitidos y en la segunda vuelta los votos válidos. El Frente parte de un piso del 40.7% de votos válidos (39.17% de votos emitidos en la primera vuelta). Según mi análisis necesita superar con creces el aumento de 5.67% que tuvo en el balotaje anterior, sumando a buena parte de los desencantados que esta vez no lo acompañaron, para poder así imponerse a Lacalle. b) Si el FA solo sube el promedio de ascenso de los últimos tres balotajes, manteniendo solo esa suba promedial de 110 mil votos, aun así le faltarían a Lacalle unos 365.000 adhesiones para alcanzar los sufragios de Daniel Martínez. c) La masa de votos dónde Lacalle puede intentar obtener sufragios alcanza la cifra de 605.833 votos si sumamos al Partido Colorado, a Cabildo Abierto, al Partido de la Gente y al Partido Independiente. d) Lacalle obtuvo en el último balotaje donde enfrentó a Tabaré Vázquez, 223.140 votos más que en la primera vuelta donde había logrado 732.601 sufragios, alcanzando en la segunda vuelta la suma de 955.741. Aumentó del 30.88% de votos emitidos al 41.17% de votos válidos. Si se repite éste aumento de votos para Lacalle, que más que duplicó el aumento de votos que logró el Frente Amplio en el último balotaje, aun así perdería la segunda vuelta de estos comicios. No le alcanza ese aumento de votos para superar a Daniel Martínez. e) Pero si supera la importante suba de votos obtenida en el balotaje del 2014 (223.140 votos) y logra que el 60% (363.529 votos) de los colorados, los cabildantes, los seguidores de Novick y los partidarios de Mieres voten por él, en ese caso puede derrotar al FA siempre y cuando se cumplan otras condicionantes. Pero si no convence al 60% de esos 4 partidos, que se animen a poner su efigie en la urna, habrá perdido por segunda vez consecutiva contra el candidato de la izquierda nacional. f) Pero además no solo debe obtener el 60% de esos 4 partidos políticos cuyos líderes dicen que lo van a apoyar, sino que debe evitar que los batllistas y wilsonistas que quizás aun queden en esos partidos, no opten por votar al FA, porque la figura de Lacalle es totalmente opuesta a esas señeras figuras de la política uruguaya. Y además debe evitar que ninguno de los desencantados frentistas, ahora que el voto castigo fue ejecutado, decidan equilibrar la sanción, prefiriendo a Martínez antes que a Lacalle, ya que en mi hipótesis se inclinaron por Talvi o incluso por Larrañaga o partidos testimoniales antes que votarlo a él en la primera vuelta. g) En el caso de que Lacalle no pueda evitar que un caudal importante de desencantados opte por Martínez o que batllistas y wilsonistas y partidos testimoniales prefieran al FA antes que al candidato blanco, las cosas se le complican seriamente a éste. Supongamos que de los 200 mil desencantados, haya 90 mil, menos de la mitad, que decidan acompañar al FA el 24 de noviembre (cifra más que probable). Martínez en ese caso aumentaría a los 110 mil votos históricos que el FA sumó en los tres balotajes, otros 90 mil sufragios que anteriormente le pertenecían, lo que llevaría a un aumento de 200 mil votos más de lo que obtuvo ahora en la primera vuelta. Es decir llegaría a 1.140.000 votos. h) Esta cifra obligaría a Lacalle a convencer a más de 455 mil colorados, cabildantes y socios menores, que lo voten el 24 de este mes. Es decir tiene que convencer al 75% de los votantes de los 4 partidos que compitieron con él en la primera vuelta y que ahora lo apoyan. Y además que no se le vaya ningún votante blanco que votó al Partido Nacional para obtener su banca pero que ahora puede no acompañarlo para que sea Presidente. Sería el caso de algunos seguidores de Larrañaga y de Sartori que no se identifican con la personalidad de Lacalle. i) Finalmente una última reflexión. Es la primera vez en los tres balotajes en los que participó, que el Frente Amplio pierde votos con relación a la elección anterior. Por lo tanto es la primera vez que en un balotaje tiene la posibilidad de recuperar parte de los votos perdidos en la primera vuelta, fenómeno político que no existió anteriormente. No son pocos los desencantados que votaron en la primera vuelta para que el Frente Amplio no vuelva a obtener mayorías parlamentarias, lo que le dio la ventaja de no estar obligado a una negociación permanente. No son pocos los desencantados que coincidiendo con la mayoría de los éxitos obtenidos por el FA deseaban que éste tuviera límites en sus políticas y pudiera ser controlado por la oposición. Ese objetivo ya lo obtuvieron. Ahora se enfrentan a una realidad mucho peor. La coalición conservadora a la que nunca antes acompañaron, hoy tiene mayoría parlamentaria en ambas cámaras. Y aunque Martínez sea presidente, pueden incluso derogar todas las leyes que aprobó la mayoría frenteamplista y que convirtieron a nuestro país en el más próspero, justo e igualitario de América Latina. Son muchos los desencantados que ven con horror el poder omnímodo que ahora quedó en manos absolutas de la derecha conservadora. Bien pueden sentir muchos de ellos, que llegó el momento de equilibrar las fuerzas. El Poder Ejecutivo para la izquierda, el Poder Legislativo para la derecha. Un gobierno exitoso de izquierda pero controlado legislativamente por la derecha. No es descabellado pensar que ocurra algo parecido. Sería un gobierno donde los pesos y contrapesos se equilibrarían en una síntesis política resultado de la tensión dialéctica.
Una experiencia sin precedentes en la historia política del país.
“Dadme un balcón y ganaré las elecciones”: Martínez ya probó ser el estadista de la razón, ahora en el debate debe saltar el muro de los conceptos para bajar a la tierra de las palabras, donde se refugia Lacalle al no tener nada para exhibir
Hechas estas reflexiones solo resta decir que no todo está perdido. Que la lucha de la fraternidad social contra la rapacidad social que encarna la alianza conservadora no ha concluido, aun sin mayorías parlamentarias. Que la utopía ética para impedir la comercialización de los seres humanos solo ha hecho una pausa en el camino. Aquellos que proclaman en su práxis política la desigualdad terrena a cambio de la promesa de la igualdad celestial, no tienen razón. Y la razón, si analizamos la historia universal, finalmente se impone.
Quizás en esta etapa la lógica de la coyuntura hacía imposible seguir legislando con mayorías parlamentarias. Pero aun es posible ganar el Poder Ejecutivo para dirigir el nuevo Uruguay que el Frente Amplio construyó en estos 15 años, aunque esté obligada la tesis gubernamental a negociar con la antitesis parlamentaria, en busca de la síntesis dialéctica hegeliana.
Hoy no es tiempo del imprescindible análisis sobre la digestión de la historia progresista en nuestro país. Después del 24 de noviembre llegará el momento de hincarle el diente a la fatiga del poder, a la pérdida de la mística y de la fraternidad frentista, a la lucha por los cargos, a la ineficiencia en la construcción de hegemonía. Ya llegará la profunda autocrítica que la izquierda debe realizar sin desertar de sus orígenes, ni de los principios, ni de los afectos, ni de la energía moral que la llevó al poder. Pero hoy es el momento de dar las últimas brazadas que nos faltan para alcanzar la orilla. Hoy debemos concentrar nuestros esfuerzos en buscar a los 200 mil desencantados que votaron al FA estos últimos 15 años, en buscar a los batllistas, a los wilsonistas, a los ecologistas, a los digitalistas que nunca estuvieron mejor que con el FA y hasta a la ultraizquierda, y en aumentar también el número de votantes uruguayos que viven en Argentina, para impedir que se imponga el desarrollo de las cosas por sobre el desarrollo de las personas.
Y un hito en estas brazadas finales será el debate cara a cara, frente a frente, entre el candidato de la equidad y el candidato de la inequidad.
“Dadme un balcón y ganaré las elecciones”, dijo hace unas décadas un presidente latinoamericano. Hoy nuestro balcón será el debate entre Martínez, ganador imbatible en la primera vuelta y Lacalle su desafiante que llegó muy atrás a 11 cuerpos de distancia, pero que por el ardid del balotaje puede ganar en el cenáculo lo que perdió en la cancha.
Me permito dar un consejo al candidato ganador de los comicios. Ya difundimos de todas las formas posibles los conceptos y las ideas, ha llegado la hora de las palabras, de la retórica emocional con la que esconde sus intenciones el candidato de la oligarquía. Entre el pensamiento y su expresión lingüística uno vacila. Un día Aristóteles había señalado la distancia y la cercanía entre la Dianoia (el pensamiento) y la Lexis (la elocución, la expresión). Creo que le haría bien a la izquierda que el candidato frentista, que ya probó con creces el vigor de su pensamiento, esta vez saltara el muro de los conceptos para bajar a la tierra de las palabras, para competirle a Lacalle también en su propio terreno, donde se refugian los que no tienen nada para exhibir.
No confundamos a Lacalle como un invertebrado, alguien que carece de espina dorsal, una simple ameba. Porta en sus neuronas y en sus venas una fuerte espina dorsal que es la derecha política y el neo liberalismo económico. No se le aplica a Lacalle la máxima 387 del Conde de La Rochefoucauld: “un tonto no tiene suficiente madera para ser bueno”. Lleva la suficiente madera de su padre, que probó ser un enemigo de cuidado, primer profeta del neo liberalismo en el poder democrático de nuestro país. Es un enemigo en el verdadero significado respetuoso del término. Un enemigo de nuestra idea. Y por lo tanto no debemos discutir (discutere que es el análisis racional) con él, hecho éste que ya hicimos en el primer encuentro. Debemos debatir (battuere que significa combatir) con él, desnudando sus ocultas intenciones. El jugó con la emocionalidad y la subjetividad, nosotros con la racionalidad. Es hora de confrontarlo también subjetivamente. La emoción frenteamplista tiene un no sé qué de imbatibilidad. Sumémosla al debate.
Es una verdad probada por la historia que solo persiguiendo lo imposible se alcanza lo que en cada etapa es posible
Las democracias producen sorpresas pero su más alta constatación es la reflexión de las sociedades civiles. Y si ésta suprema reflexión, habiendo agotado todos nuestros esfuerzos, determina la interrupción provisional del proyecto histórico del Frente Amplio, asumámoslo con dignidad. Y en ese caso, solo en ese caso, volveremos a transformar el gheto confortable de la cultura de la oposición, para construir día a día la democracia cotidiana de la vida, haciendo frente a la cultura de un poder empeñado en asegurar las arcas de los menos y la infelicidad de los más.
Cualquier proyecto de transformación sin una constante inyección de energía moral, está llamado a convertirse en rutina y debilitar su músculo.
No olvidemos las semillas que sembramos cuando todo parecía una brega de eternidad, cuando éramos pura minoría arrinconada y marginal que fue creciendo incontenible tras una tenaz construcción durante décadas de desierto. Fueron los momentos más épicos y fermentales de la izquierda uruguaya. Reinventémoslos.
Es una verdad probada por la historia que solo persiguiendo lo imposible se alcanza lo que en cada etapa es posible.
Aun es posible.
No pasarán.

Dime a quién votas y te diré quién eres

El desenlace entre el pasado de la escasez social y la escasez ética y el presente productivo e igualitario de hoy, lo deciden el domingo los 184.811 frentistas que el 27 de octubre, por primera  vez en los últimos 4 comicios, decidieron no votar al Frente Amplio.
Bastaría que la mitad de esa falange de ciudadanos que ayudaron a construir en estos 15 últimos años, el país más próspero e igualitario de América Latina, según la CEPAL, decidiera no acompañar con su voto al partido de la restauración,  para que el retroceso histórico no se consumara.
La mitad de los desencantados tienen el domingo en sus manos la posibilidad de impedir que la corporación neo liberal- militar-conservadora, sume el Poder Ejecutivo al dominio absoluto que obtuvo en el Senado y en Diputados.Tiene en sus manos la posibilidad de impedir que la coalición Medusa, animal de muchas cabezas, creada con el único fin de interrumpir el proceso de justicia social pacífico y en democracia, que asombró al mundo, obtenga el monopolio del ejercicio del poder.

CADA SOCIEDAD SIEMPRE ELIGE A SU MINOTAURO:  NO QUISIERA ESTAR EN LOS PLIEGUES DE LA CONCIENCIA DE LOS 184.000 DESENCANTADOS

Hoy cuando todas las encuestas pronostican el triunfo del pasado contra el presente, no quisiera estar en los pliegues de la conciencia de muchos desencantados.
Ya ejercitaron el voto castigo que le expropió legítimamente las mayorías parlamentarias a la izquierda nacional. Ahora deben decidir si el voto castigo se transforma además en un voto suicida que siente en el sillón presidencial a la fórmula de la restauración conservadora: Lacalle-Manini.  El ex Comandante en Jefe, redivivo Dracón a la uruguaya,  es el verdadero compañero de la fórmula, dado que sus 14 legisladores son los que garantizan la mayoría parlamentaria para gobernar.
Sabido es que cada sociedad elige siempre a su Minotauro, pero esta vez la monstruosa cabeza del mito,  pende de la decisión de sólo el 5% del electorado. Que además siempre votó con el Frente Amplio y ahora se le estruja el alma al tener que poner en la urna la efigie de Lacalle acompañado de su aura  con charreteras.
Aun es posible evitar el retorno del modelo ruín que pergeñó un Robin Hood al revés, que le quitó a los pobres para ensanchar las arcas de los ricos. Modelo, no olvidarse, que llamaba a los pobres, despectivamente, menesterosos. Modelo que desdeñó la inversión social, creando un millón de “menesterosos”, ubicando a nuestro país en los últimos lugares de la igualdad social, en el lugar 122 en el 2004 según el Indice de Desarrollo Humano de la ONU para vergüenza de nuestro orgullo nacional. Orgullo rescatado por el Estado progresista que consagró a nuestro país ante el aplauso mundial, situándolo entre las 50 mejores Naciones del Mundo y primero en América Latina en el torneo de la igualdad y la justicia social.
Aun es posible evitar que todo el poder recaiga en las manos de esta coalición  neo liberal-militar, políticamente inaceptable y económicamente insostenible.
A esos 184 mil  ex sufragantes del Frente , fiel de esta balanza, dirijo mis preguntas.

QUE LES DIRAN A SUS NIETOS CUANDO CONSTATEN QUE URUGUAY DEJO DE SER EL PAIS MAS IGUALITARIO DE AMERICA LATINA

¿Qué les dirán a sus nietos dentro de 5 años cuando constaten que Uruguay dejó de ser el país más igualitario de América Latina y tengan que confesarles, que votaron a la fórmula de la desigualdad?
Entiendo las 10 razones por las que se alejaron, aunque no comparta sus conclusiones, comprendo que querían la alternancia, que no deseaban un gobierno con el poder absoluto de las mayorías parlamentarias, que  protestaban por el aumento de las tarifas públicas,  entiendo que sufrían el aumento del delito, que no soportaban la carga impositiva, que no toleraban un déficit fiscal del 4,8%, que les preocupaba la pérdida de empleos registrada desde el año pasado,  que se enfadaban con el aumento de funcionarios públicos, que discrepaban con el aumento de la deuda externa y que no admitían ni un desliz en ningún integrante de la impoluta izquierda ejemplo de austeridad, transparencia y honestidad en el mundo entero. Y vaya a saber cuántas razones más podría agregar para el desencanto, tras 15 años de desgaste, con las luces y sombras de una gestión que asombró al mundo pero que obviamente  aun no completó sus objetivos. Esas 10 razones no resisten la menor comparación con el pasado.
Pero el corazón del problema no es recordarle a los 184.000 desencantados  las innumerables acciones de estos tres lustros que culminaron en una transformación social, política y económica que no tuvo precedentes en la historia del país desde 1915 hasta nuestros días, cuando José Pablo Torcuato Batlle y Ordoñez dejó la presidencia de la República.
La pregunta que dirime la incógnita es si la fórmula Lacalle-Manini  puede resolver el desencanto o puede transformarlo en pesadilla.
Reciben el país con los más elevados guarismos de toda su historia en casi todos los ítems examinados por los 18 organismos internacionales.  ¿Creen acaso los desencantados que la cofradía neo liberal- militar devolverá intactas esas cifras que asombraron al mundo?   Me atrevo a dudarlo. Es inevitable un retroceso social. Está escrito en la lógica de la identidad del Uruguay del siglo XXI que el neo liberalismo propone.  La eutanasia de los pobres es condición necesaria para el modelo de desarrollo sin equidad que desde Mont Pellerin hasta el presente proclaman sin pudor. Basta mirar su aplicación en la Argentina de Macri, en el Brasil de Bolsonaro, en el Chile de Piñera, en la Bolivia racista y golpista que acaban de fundar por la fuerza, por hablar solo de nuestros vecinos, para imaginar el futuro que nos espera.
Y no estoy afirmando que van a incendiar la pradera. No son tontos. Son hábiles. Y si ganan obtendrán la mayor herencia que un gobierno de signo contrario le deja a su rival en toda la historia del país. Se fueron dejando a una Nación con solo 600 millones de dólares de reservas y si ganan recibirán 18 mil millones de dólares. La pregunta es cuál será el destino de esa riqueza. Se fueron con un PBI de 20 mil millones de dólares, lo reciben, si ganan, con 54 mil millones de dólares.  Si triunfan recibirán un país con el grado inversor que nunca pudieron obtener y con un nivel de inversiones que no se conocía desde el fin de la segunda guerra mundial. El país de mayor PBI per capita de América Latina y el de mayor inversión extranjera,  no lo van a dilapidar, lo van a utilizar para desandar el camino de la equidad.  Si ganan van a recibir un país en pleno desarrollo y se aprovecharán de ese regalo. Pero su desarrollo no será el del Uruguay igualitario, será a la chilena, un desarrollo sin equidad en la distribución de la riqueza. O peor, a la paraguaya, sin carga tributaria dejando en la desprotección más absoluta al mundo del trabajo, a los desamparados, a los desheredados de la tierra. No se puede reducir el déficit fiscal, ahorrando 900 millones de dólares,  sin aumentar la desigualdad, sin ensanchar la brecha que separa a los débiles de los fuertes.
Lo peor para los desencantados es que ninguno de los encantos propuestos por la fórmula blanca-colorada-militar, mitigarán el descontento.
Ni siquiera si gana Lacalle, los desencantados habrán obtenido su deseo de un gobierno sin mayorías parlamentarias, obligado a la negociación, ya que la derecha política ya obtuvo el control de ambas cámaras y solo le basta triunfar el domingo para completar la suma del poder público.
Tampoco estará garantizada la disminución del déficit fiscal. Basta recordar que en 1989 el presidente Lacalle Herrera gobernó con un déficit fiscal del 6,3% del PBI con el agravante de un gasto público social irrisorio. En el 2004 el Frente Amplio recibió un Gasto Público Social de 2.669 millones de dólares y el año pasado, 2018, lo elevó a 9.951 millones de dólares, clave del galardón recibido por el Legatum de Inglaterra que lo condecoró como el país más próspero de América Latina. Vaya desencanto el que nos espera.

¿EL NIVEL EDUCATIVO QUE OTORGA EL PASAPORTE INDISPENSABLE PARA CIRCULAR POR LA SOCIEDAD, VOLVERÁ A SER PROPIEDAD DE UNA MINORIA?

Y ni hablemos de seguridad pública. Qué clase de seguridad pueden garantizar si ya están anunciando que tienen que ahorrar 900 millones de dólares. Para tratar de contener el delito se necesita mantener la constante inyección de recursos e inteligencia aportados durante estos 15 años  por el Frente Amplio. Sin esos recursos materiales, que superaron todos los precedentes anteriores, el delito seguirá aumentando. La fórmula multicolor no cree en el gasto en esa área problemática. Cree que se resuelve con mano dura, fórmula que ha fracasado en todos los países que la aplicaron. Ya probaron lo que les importa la seguridad. Cuando se fueron, dejaron un presupuesto policial de solo 180 millones de dólares, con policías haciendo colectas para comprar las balas. La izquierda no dudó en destinar 800 millones de dólares para proteger a la población, invirtiendo en innovación tecnológica,  cámaras de vigilancia , chalecos antibalas, nuevo armamento, flota automotriz, helicópteros, infraestructura edilicia, tobilleras, especialización policial, salarios dignos a los guardianes de la seguridad, creación de un cuerpo especializado de 1.500 policías distribuídos en zonas calientes. Por algo el BID calificó a Uruguay como el país más seguro de América Latina.
Sigamos deshaciendo falacias. Creen acaso los desencantados que la alianza conservadora va a disminuir los impuestos.  No lo hicieron cuando gobernaron, no lo van a hacer ahora. Es impensable que eso ocurra si no quieren ingresar en una emergencia social sin salida. Basta por otra parte, observar lo que hicieron durante sus 20 años de gobierno. Impuestos a los salarios, sin tocar al poder económico que los mandataba. El candidato frentista ya lo declaró con firmeza: salvo el impuesto a las herencias de las grandes fortunas, no habrá nuevos gravámenes, incluso algunos serán reducidos.  La política impositiva del Frente Amplio si bien no disminuyó el volumen total de los impuestos promulgados por los anteriores gobiernos conservadores, tampoco los aumentó, ni un solo peso, solo los modificó, sustituyó y racionalizó. Esa política tributaria fue calificada por Alicia Bárcenas, directora de Cepal, “como un ejemplo de equidad y de promoción inteligente de inversiones”.  Esa es la política que quiere cambiar la fórmula Lacalle-Manini, con el agravante de reorientar el destino de esa carga tributaria, hoy al servicio del pueblo uruguayo. Acaso piensan desmantelar la Salud Pública, que hoy atiende a 2.530.000 seres humanos. Acaso piensan retornar a las cifras del 2004 donde solo se atendían 749.000 personas.  O apuntan a frenar la educación donde cada vez más estudiantes nacidos en la pobreza egresan de la Universidad. De los 17.346 que ingresaron en la Universidad en el 2004 hoy son 47.969 los que ingresaron el año pasado y de los 3.714 que egresaron en el 2004, en el 2018 se recibieron 11.723, gracias a las políticas inclusivas del FA y a la buena aplicación de las políticas tributarias.   Y lo mismo podemos decir de la enseñanza primaria y secundaria, donde niños y adolescentes que estaban fuera del sistema educativo, desbordaron las aulas, obligando a contratar a 2 mil maestros más en los últimos años y a construir o contratar 101 establecimientos más en Secundaria. La izquierda uruguaya logró lo que parecía imposible, que los marginales de la educación superaran la barrera que les imponían  los capitalistas del conocimiento. Una minoría acumulaba  años de estudios mientras sectores vulnerables no alcanzaban la secundaria. El nivel que otorga el pasaporte indispensable para circular por la sociedad, solo era obtenido por una minoría. Eso ya es parte del pasado. El Frente Amplio lo devolvió a las cloacas del viejo régimen.

LA FORMULA MEDUSA LO SABE: NO PUEDE VENIR EL REMEDIO DE DONDE VINO LA ENFERMEDAD

O, cuidado, piensan acaso reducir el déficit fiscal tocando las jubilaciones.  Obviamente si ganan no van a restaurar la injusta anulación de los aguinaldos para los jubilados decretada por la dictadura militar, que el candidato frentista se comprometió a revertir. Dada la presencia imprescindible del General Manini en la coalición conservadora, tampoco serán tocadas las privilegiadas jubilaciones militares.  Pero la revolución social que el Frente Amplio llevó a cabo en el sistema previsional del país transformándolo según la OCDE en el primer país de América Latina en cobertura de seguridad social y el primero también en el ranking de menor cantidad de jubilados pobres, va a ser una apetecible tentación para el modelo neo liberal de la fórmula medusa, como lo ha sido en todos los regímenes de ese signo ideológico desde Macri hasta Bolsonaro. Esperemos que no se lancen como mástines sobre ese hueso que preserva la dignidad de nuestros mayores.
Decíamos que los desencantados protestan por el aumento de funcionarios públicos.  No advierten que solo aumentaron en las áreas esenciales de nuestro desarrollo: salud, educación y seguridad pública. Solo médicos, maestros y policías aumentaron el número de servidores públicos. En el resto de las áreas la disminución fue un hecho cierto, registrándose 19.000 bajas. Incluso en las Fuerza Armadas, pese a la oposición tenaz de éstas, y al aumento de sus efectivos por los gobiernos colorados y blanco, el Frente Amplio redujo un 11.71% de empleos militares,  del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y otras unidades ejecutivas. Prescindió de 3.143 efectivos en un total de 26.831. Ignoramos cuál será la política de austeridad del General Manini en este tema, si Lacalle alcanza el sillón presidencial.
Y mejor no hablar de otra de las falacias que prendió en muchos desencantados: el aumento de las tarifas públicas.  Las cifras son claras, todas las tarifas públicas del período progresista fueron menores a los aumentos salariales, a diferencia del período neo-liberal donde las tarifas aumentaban más que los salarios.
Otra de las imposturas que compraron algunos desencantados fue el aumento de la deuda externa. No hubo aumento, todo lo contrario, disminuyó notoriamente esa carga. Al finalizar los gobiernos colorados y blanco, todos los uruguayos debíamos al exterior el 102% del PBI, hoy debemos el 42%.
Es cierta la preocupación de los desencantados por la pérdida de 70 mil puestos de trabajo en los últimos dos años ante la grave crisis regional. Pero ignoran acaso que el Frente Amplio creó en estos años  350 mil nuevos puestos de trabajo, elevando su calidad que elevó el ingreso medio mensual del hogar de los U$S 553 por familia en el 2004 a los U$S 1.646 del año pasado, y con un salario mínimo nacional que se multiplicó casi por 10 veces, pasando de los U$S 51 del 2004 a los U$S 479 del 2018, el más alto de América Latina, superando incluso a Chile. Con el agregado del compromiso de Daniel Martínez de crear 90 mil nuevos empleos. Y lo dice un gestor que siempre cumplió sus promesas, tanto en Ancap como en la Intendencia de Montevideo.  Cómo pueden creer los desencantados que el problema del empleo va a ser resuelto por los mismos partidos que instalaron en el pasado esa pústula infamante en el rostro de una sociedad uruguaya horrorizada por las cifras tremendas del infame castigo de la desocupación.
Nos queda decir unas palabras sobre el desencanto de algunos votantes del FA sobre hechos de corrupción. Es imposible evitar que en 15 años no haya existido alguna falta ética en este tema, del cual la izquierda ha hecho un principio fundacional y piedra angular de su existencia en el mundo.
Los casos que se denunciaron han sido escasos, menores y en ninguno de ellos se comprobó que hubo dinero mal habido en beneficio personal. Basta con exhibir la ética del Frente Amplio, que llevó nada menos que a un vicepresidente de la República a dimitir por comprar un traje de baño, un colchón u otras chucherías para invitados, con una tarjeta corporativa  que ciertamente debía tener otro destino, para darse cuenta de la impecable acumulación ética de la izquierda uruguaya.  Que los desencantados prefieran votar a Lacalle como presidente por esta razón, no parece razonable. Los gobiernos colorados y blanco sufrieron una cleptocracia singular que se llevó decenas de procesados a la cárcel. Tampoco afirmamos que su política fue mafiocrática, lo que decimos es que fueron diezmados por numerosos dirigentes infieles que aprovecharon las políticas  neo liberales que flexibilizan la ética pública.
Ardua tarea tuvo que abordar el Frente Amplio al alcanzar por primera vez el gobierno, procurando desarmar las enormes redes capilares de la corrupción enquistada en los aparatos públicos y privados. Por lo tanto no mentemos la soga en la casa del ahorcado.

NO SE TRATABA DE CAMBIAR DE COLLAR, SE TRATABA DE DEJAR DE SER PERRO

Nos encontramos a solo 72 horas de una encrucijada histórica.
Los 184 mil desencantados tienen la palabra.
Ellos definirán no solo el próximo lustro de nuestra historia, sino  la interrupción o continuidad de un proceso que asombró al mundo.
No es un voto cualquiera. Es un voto de calidad de imprevisibles consecuencias. El voto hace a la persona. Dime a quien votas y te diré quién eres, parece reclamar la historia de los errores humanos.
La fórmula de la restauración neo liberal con el inesperado apoyo militar, se siente cual gigante ganador, pletórica de entusiasmo, gozando las futuras mieles del poder absoluto para derogar todo lo que se le antoje.
Conviene recordarle el añejo proverbio alemán: “cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano”.
Por mi parte quiero recordarle a los desencantados que ayudaron durante 15 años a construir el país de la equidad y la igualdad, que,  como decía Jorge Luis Borges, cualquier destino por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento, el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. Ha llegado para el desencantado que ya emitió su voto en octubre, el momento de saber quién  es.
Ha llegado el momento de recordarle que cuando se comenzó en el 2004 a restaurar la dignidad de un país en ruinas, fue convocado por el Frente Amplio no para hacer realidad el apotegma del mismo perro con distinto collar. No se trataba de cambiar de collar, se trataba de dejar de ser perro. Y todos juntos lo logramos. También con los 184 mil desencantados.
Que los ladridos no vuelvan a escucharse.

La digestión de la derrota

Abracadabra. No se me ocurre otro vocablo para describir la épica que construyó el pueblo frenteamplista en la jornada del domingo 24, cuando la coalición neo liberal-militar-conservadora, preparaba tempranamente las exequias y el sudario de la izquierda uruguaya. Abreq ad habra, palabra hebrea que significa “envía tu fuego hasta el final”. Y ese fuego luminoso del voto a voto, casa por casa, iluminó con su llamarada a los asombrados medios de comunicación, a todas las encuestadoras, a las dirigencias políticas de todos los partidos, incluído el FA, escribiendo una página memorable que quedará grabada para siempre en la historia electoral de nuestro país. En esa jornada se recuperaron los 184.811 votos de los desencantados que no acompañaron el 27 de octubre al Frente Amplio, ya sea por el retorno de muchos de ellos a las fuentes o porque otros ciudadanos decidieron optar por el país de la igualdad y la equidad. Fueron, sin contar los observados, 189.977 los ciudadanos que se sumaron a la candidatura de Daniel Martínez, negándose a acompañar a Luis Lacalle y a su modelo de país. Con su cambio de opinión, dejaron en claro que la coalición de los 5 partidos de la derecha conservadora no supera la mitad del país y empata con la izquierda progresista, cuyo único partido volvió a ser el más fuerte y más votado por el pueblo uruguayo, representando hoy a la mitad de la República. Solo nos faltaron 30 mil voluntades. Siento que exageré en mi artículo publicado dos semanas antes de las elecciones, cuando titulé “Faltan solo 50 mil votos más para evitar el pasado”. Faltaban muchos menos.

HAY DERROTAS HERMOSAS Y DIGNAS Y HAY VICTORIAS COMO LAS OBTENIDAS POR PIRRO DE EPIRO, QUE DEBILITAN AL TRIUNFADOR

Las democracias producen sorpresas pero su más alta constatación es la reflexión de las sociedades civiles. La gesta frenteamplista del domingo que persuadió a una buena parte de la población para que produjera esa sabia reflexión colectiva que modificó la correlación de fuerzas sociales que adelantaban las encuestas, constituyó la mejor esperanza para el próximo lustro.
Hay derrotas hermosas y dignas y hay victorias como las obtenidas por Pirro de Epiro, que debilitan al triunfador, duran poco, tienen altísimos costos y se apoyan en alianzas poco sólidas.  El domingo parecieron vivirse ambas situaciones.
Pero pírrica o no, la victoria de la pentacoalición fue un hecho que interrumpe al Uruguay próspero e igualitario, y obliga a comenzar la digestión de la derrota, dejando de lado el resentimiento, viejo novio del fracaso.
Hay que entender lo que pasó y hacer entender. Más que las respuestas son las preguntas las fuentes de toda sabiduría. O ya no entendemos lo que está pasando o ya pasó lo que estábamos entendiendo. Llegó la hora de una autocrítica profunda que no deserte ni de sus orígenes, ni de los principios, ni de los afectos, ni de la energía moral del frenteamplismo. Quizás haya llegado la hora de la refundación de esa gran fuerza política que desde hace medio siglo brega por un Uruguay justo, libre e igualitario. Quizás haya llegado la hora de una nueva epifanía. Debemos volver a las fuentes. Es un imperativo trabajar aún más por una izquierda que sea la libertad del ciudadano contra la opresión del poder económico, que se impregne del significado laico de la alegría de vivir contra el miedo de la transgresión, que impulse la razón contra el dogma. Y sobre todo que privilegie la fraternidad, muchas veces castigada en estos 15 años de utopías realizadas. La fraternidad contra el servilismo ha sido una de las mejores armas de la izquierda de todos los tiempos.  Intentemos, con la estética de la unidad y la ética del compromiso, revitalizar el debilitado músculo político del partido de la igualdad, como se revitalizó con mística y entusiasmo en la épica del domingo comicial.
No nos conformemos con volver al gheto confortable de la cultura de oposición. Ni gheto ni confortabilidad, ni pereza. Tenemos 5 años para recuperar las 30 mil voluntades perdidas.
Pero ese es el objetivo menor. Porque el objetivo mayor es persuadir, persuadir y persuadir. Es ganar la batalla cultural, que, hay que reconocerlo, la hemos perdido ante el adversario histórico. Esa ha sido nuestra principal derrota. Aunque hubiéramos obtenido los 30 mil votos que nos faltaron. Es lo primero que tenemos que reconocer.
Cierto es que utilizaron todas sus baterías para ocultar la realidad, parcelar el conocimiento, desmenuzar la cultura popular y mutilar la reflexión.
Y si eso no bastaba, utilizaron las redes para mentir, desprestigiar, calumniar, insultar y amenazar a quienes los contradecían solo con la fuerza de las ideas. Lo viví en carne propia en los cuatro últimos artículos que publiqué en Caras y Caretas, La Red 21 y en Facebook, antes del balotage.
En La Red 21 hubo más de 4.000 respuestas, de las cuales más de mil, sin contestar uno solo de mis argumentos, se lanzaron como mastines trolleados con el alma infectada promoviendo una cosecha de odios de una violencia inusitada. Instalaron en la escena algo que hacía mucho tiempo no se veía: vomitar inclementes sobre todo lo que no coincidía con su achicado corazón. Me tomé el trabajo de clasificarlos y por primera vez contestar su maledicencia, instándolos a confrontar idea contra idea y no insulto contra insulto. Sin razones que oponer se llamaron a silencio. Pero dejaron impresa su huella digital de intolerancia y deserción de la razón.

LAS TRES CAUSAS DE LA DERROTA TRANSITORIA DEL CAMPO POPULAR

Debemos obrar como hombres de pensamiento y debemos pensar como hombres de acción.
Si tuviera que enumerar solo tres causas de esta derrota transitoria del campo popular, diría que la primera fue la derrota cultural, la segunda la ingenuidad y ausencia de construcción de poder quedando en minoría absoluta ante el inmenso poder mediático y económico del adversario hegemónico que aprovechó el vacío para desorientar y modelar a su gusto las conciencias, y en último lugar la confianza en el poder que se repetía una y otra vez, descuidando la movilización social, la fraternidad, la unidad y la militancia, en síntesis el aburguesamiento de nuestro vigoroso cuerpo político curtido en mil batallas desiguales.
No hay espacio en esta reflexión para abordar los tres temas. Solo me referiré a la batalla cultural perdida, tras haber sido la izquierda el acelerador de las demandas de la gente. Gran parte de los sobrevivientes de ayer, transformados en los demandantes de hoy, fueron captados por el discurso del adversario, por el discurso del capital que prometía derramar un consumo inagotable.
Esta paradoja la describen muy bien tanto Tarso Genro como Zygmunt Bauman.  Dice el primero tras afirmar que está cambiando la estructura de clases y esa mutación retiró la formación de la cultura política de las personas, pasándolas de las relaciones de producción al mercado y al consumo: “todo esto ha llevado a que la única aspiración sea acceder a más bienes, y luego a más y a más; la opinión pública se hace más manipulable por el mercado y por los medios, es lo que Fredric Jameson llama sublimación histérica del presente”. Y agrega Bauman que “la felicidad humana consiste en ir de compras, solo se puede acceder a ella a través de las tiendas comerciales, en otras palabras la felicidad consiste en el mayor consumo”.
En las épocas de la revolución industrial cuando el proletariado agradecía a su explotador el salario recibido, ignorando que la existencia de la plus valía solo existía por la fuerza de su trabajo que la hacía posible, Carlos Marx con su opus magnus, El Capital, ganó la batalla cultural y los obreros descubrieron la estafa internalizada en sus conciencias y comenzaron a defender sus derechos. Hoy no es tan sencillo, el neo liberalismo con su arma favorita, el consumismo, lidera en la batalla cultural, que también se está dando en nuestro país sin que la izquierda la haya priorizado con alternativas de felicidad colectiva superiores.

ES MAS FACIL CONVENCER CON LAS SERPENTINAS DEL UTILITARISMO DE BENTHAM QUE PERSUADIR CON LA GRATIFICACIÓN DE LA SOLIDARIDAD HUMANA DE KANT

Es por eso que decimos que la izquierda es Kant, la ética del deber incondicional y la derecha es Bentham, la ética del utilitarismo. Y es más fácil convencer con las serpentinas del utilitarismo que persuadir con la gratificación de la solidaridad humana. Porque la izquierda es el altruismo, es hacer el bien a los demás, mientras, como diría Sartori, el italiano, Giovanni, no el nuestro hoy senador, la derecha es atender al bien de uno mismo.
Esta derrota electoral nos obliga a zambullirnos en la espesura social para aplicar la pedagogía de la emancipación en la gente aturdida por las grandes usinas que venden felicidad al kilo.
La primer tarea, perdido el gobierno es mirar a la sociedad civil. Ni Estado, ni Mercado, solo Sociedad. Refugiémonos en el otro poder. El poder de la democracia participativa, el poder de la sociedad civil. Para defender las conquistas obtenidas en estos 15 años que asombraron al mundo. Les dejamos a la colorida coalición una herencia sin precedentes. Si nos devolvieran lo mismo que recibirán, sería algo para celebrar. No hay democracia sin demócratas. Y la izquierda ha sido el mayor democratizador de la historia uruguaya. Apuntemos entonces a la democratización de la vida cotidiana. Seamos los gestores de la democracia de todos los días, no solo la que se exhibe cada 5 años. No a la democracia sin la gente. No al Estado sin la vida, que es el vicio habitual del político, no de la política, actividad noble y generosa por excelencia. Ordenemos en estos 5 años, las nuevas tareas para la edificación de la democracia real, de la justicia, de la libertad, de la igualdad y la fraternidad. Afianzameos la democracia de la vida diaria, el respeto a las diferencias, el derecho a la libertad cotidiana.
Y estemos atentos al ejercicio que la coalición conservadora hará de la democracia uruguaya.
Seamos guardianes de los derechos de la gente.
Ellos ganaron los comicios porque con todo el poder mediático y económico a su favor convencieron a una porción importante de la sociedad. No importa el medio. Pero ganaron.
Y la izquierda, principal democratizador de la historia uruguaya, que regó con su sangre la lucha contra la dictadura, respeta el veredicto de las urnas. Y aún más, defiende el derecho a otorgarles un plazo de confianza hasta que puedan exhibir sus verdaderas intenciones, a favor o en contra del pueblo. Y si es a favor del bienestar de la población, la izquierda, como en la crisis del 2002, probará una vez más la nobleza del hierro humanista de la que  está forjada.
Tengamos paciencia. Los antecedentes de los 100 años que gobernaron desde el alejamiento de Batlle y Ordoñez en 1920  los condenan. Pero solo las piedras no cambian. Tienen la oportunidad de no convertirse en Macri, Bolsonaro, Piñera, los metalúrgicos del poder, los que fraguaron una argolla de acero para atornillarla en el cuello de sus propios pueblos.
En esos 100 años, incluyendo los primeros 20 años a la salida de la más cruel dictadura de nuestra historia, abogaron por las políticas a largo plazo mientras se dedicaban a las ganancias a corto plazo. En esos 20 años predominó la rapacidad social contra la fraternidad social. Fueron los profetas de la nueva religión: el evangelio neo liberal, el fundamentalismo del mercado. Se pavoneaban entre ellos los darwinistas sociales abogando por los más aptos y fuertes. Transformaron la economía en la ciencia de la escasez para los más y la abundancia para los menos. En la crisis de principios del nuevo siglo, el fascismo de mercado transformó la pobreza y la desocupación en una desmesura trágica. Impusieron la estafa del mercado libre, cuando, incluso Talvi sabe que tal mercado está acotado por monopolios que imponen su poder. Lo sufrí en carne propia en 1994,  junto con 8 empresarios, cuando el Presidente Lacalle, nos denegó la concesión de la señal a todos los que habíamos superado todos los requisitos del llamado para otorgar la nueva televisión por abonados en Montevideo, con el único argumento de que si había competencia con el monopolio de los canales privados, 4, 10 y 12, éstos tendrían perdidas o percibirían menos ganancias. De qué mercado libre hablan, de qué competencia se enorgullecen. Cuando la competencia los perjudica, la encierran en la cárcel de los monopolios, y cuando la democracia burguesa deja de servirles, la guillotinan como hicieron en 1973 cuando sacaron a los militares de los cuarteles.

HOY VUELVEN CON LA DESOLLADA PIEL DE UN ORGULLO INMENSO Y DOLOROSAMENTE HERIDO, PERO TIENEN DERECHO A PROBAR QUE NO SON LOS MISMOS DE HACE 15 AÑOS

La historia los condena. Pero hoy vuelven con la desollada piel de un orgullo inmenso y dolorosamente herido y tienen derecho a probar que cambiaron. Y que no son los mismos que gobernaron los 20 años primeros años de la recuperación democrática.
Mi pronóstico es pesimista. Cómo no serlo si su proyecto de alternancia democrática que proponen, teóricamente honorable, vive en una casa donde ejerce su antiguo oficio una señora indecente llamada neo liberalismo, que prostituye la felicidad pública.
Pero, quién sabe. El  joven presidente que ocupará la Torre Ejecutiva, puede, por instinto de conservación, olfatear el futuro de la historia, acomodar el cuerpo, abandonar a su clase y en un gesto que lo enaltecería, ponerse al lado del pueblo bregando por más igualdad en los beneficios y menos desigualdad en las pérdidas.
Conozco muchos casos en la historia universal, donde el origen de clase fue derrotado por la posición de clase: los patricios Tiberio y Cayo Gracco, el Conde Mirabeau y el Marqués de La Fayette, Giangiacomo Feltrinelli entre tantos otros nobles y ricos que dieron su vida por los desamparados. ¿Les parece que Luis será uno de ellos? ¿Por qué no? No lo condenemos hasta no verlo actuar. Falta poco. Rápidamente nos daremos cuenta. Hasta marzo solo queda el privilegio de la duda.
Me pueden decir que mi ingenuidad olvida que es más fácil que un camello entre por el ojo de una cerradura, que un rico ingrese en el reino de los cielos. Pero siempre hay una excepción a la regla, que además confirma la regla.
Y si eso no ocurre, el Frente Amplio, que ya probó su musculatura el domingo, y que representa a la mitad del país, hará oir su voz, su temple y sus derechos.
También estará atento ante los aislados conspiradores de tabernáculos, impenitentes golpistas, hoy eufóricos por  la retirada del Frente Amplio del poder.
Mientras tanto busquemos la chispa que encienda el gran antagonismo ideológico que nos divide, la chispa que organice simbólicamente y en forma pacífica, las batallas políticas y sociales que se vienen.
El corcel de la izquierda uruguaya en su rauda carrera por el torneo de la igualdad y la equidad, rompiendo tiempos, dobló el codo pero le faltó cubrir la recta final  para alcanzar la meta. Y para colmo lo encerraron junto a los palos y tuvo que aminorar su velocidad, porque parodiando a Plejanov, perdió alguna herradura en su camino.
Es nuestra tarea encontrarla, subirse al corcel y sentir el trepidar de los cascos de la historia, cuando dentro de 5 años volvamos a cruzar el disco.
Esta vez sin final de bandera verde.

AHORA, AHORA, A RADICALIZAR LA DEMOCRACIA

Ya no hay más especulaciones, ni noticias falsas. La Corte Electoral analizó los votos observados y los anulados culminando su tarea. Y hubo una nueva sorpresa. El Frente Amplio perdió por solo 37.042 sufragios. Atrás quedaron las fake news que aseguraban que ya el recuento final venía superando los 50.000 votos de diferencia y aún faltaban muchos sobres sin abrir. Un solo partido, pese al desgaste de 15 años de gobierno y contra todo el inmenso poder mediático de la oposición, le empató a 5 partidos de la coalición conservadora, incluidos los dos grandes partidos tradicionales juntos, unidos al nuevo  partido militar y a otros dos partidos satélites. La mitad de los uruguayos optó por el programa de la izquierda, la otra mitad por el jugo gástrico de la derecha.
Y no vale el negar el 5 contra 1. No vale construir la falacia del 5 contra 5. No vale afirmar que el Frente Amplio también es una coalición de partidos. Todas las organizaciones políticas del Frente Amplio firmaron la Carta Fundacional, sus Estatutos. Tienen una autoridad común. Una bancada y una obligación disciplinaria colectiva. Un solo órgano de decisión que obliga a todos sus componentes y sobre todo un Programa Común aprobado por un Congreso común y obligatorio. Tiene todos los atributos de un Partido Político que une en un solo haz a varias agrupaciones y tendencias de izquierda. Lo mismo pasa con el Partido Nacional que tiene varias agrupaciones y tendencias (Lacalle, Larrañaga, Sartori, y las distintas líneas de intendentes) y nadie niega que sea un partido político y no una coalición de rejuntados. Lo mismo pasa con el Partido Colorado y sus distintas tendencias y agrupaciones. La coalición invertebrada, es una alianza de 5 partidos,  cada uno con sus estatutos, su convención, su congreso, sus autoridades y su disciplina y hasta su propio programa, sin obligación alguna ante una autoridad común, que no existe. Terminemos con esa mentira serial. Fueron 5 contra 1 y terminó en un empate técnico.
Fue el mayor crecimiento electoral del Frente Amplio en los 4 balotajes que le tocó participar.
Examinemos los dos últimos balotajes donde obtuvo el poder. En 2009 que ungió a Mujica como Presidente, el Frente Amplio consiguió 92.376 votos más que en la primera vuelta, un 8.35% de aumento. En el 2014 cuando Tabaré Vázquez asumió su segunda presidencia, registró 107.384 votos más que en la primera vuelta, un 9.55% de aumento. Y en este balotaje de 2019 obtuvo 202.895 votos más que en la primera vuelta, es decir creció un 21,37%, en un fenómeno inesperado que sorprendió a encuestadores, dirigentes y a todos los partidos políticos, incluído el FA. Creció un 224% con relación al porcentaje de aumento de votos registrado en el balotaje anterior (9,55% frente al 21.37%) y un 239% si consideramos el porcentaje de aumento de votos en los dos últimos balotajes promediados. Una hazaña electoral que no tiene precedentes en solo 27 días de recuperación comicial y sin aliarse con ninguna formación política participante. Sigue siendo el más importante, sólido e influyente partido político del Uruguay, y único representante de la mitad de la sociedad civil y política de nuestra Nación.
En todos los artículos que publiqué después de la primera vuelta, manifesté mi intuición sobre el resultado del balotaje, sosteniendo que a la mayoría de los 184.811 desencantados que votaron durante 15 años al FA, alejándose el 27 de octubre, les temblaría la mano y la conciencia al poner en la urna la efigie de Lacalle en el balotaje.  Y así fue. Sin el cambio de opinión de la mayoría de esos 184.811 desencantados, no pudieron existir los 202.895 nuevos sufragios que obtuvo la izquierda en la segunda vuelta. Les tembló la mano y votó la conciencia. Bienvenidos al debate de los próximos 5 años. Tienen mucho que aportar a la nueva etapa del Frente Amplio.
A contrario sensu, los 5 partidos de la coalición neo liberal- militar- conservadora, no solo no aumentaron los votos obtenidos en la primera vuelta, sino que perdieron 125.945 sufragios, un descenso de casi el 10 % de su votación en la primera vuelta. La foto del día siguiente exhibe un aumento del 21,37% del Frente Amplio contra un descenso del  9.58% de los 5 partidos de la derecha política coaligada. Nunca se había dado un resultado de esta magnitud desde que el truco de los fuertes instauró el balotaje para impedir el ascenso de la izquierda en nuestro país.

¿COMO HARA USTED PARA REGRESAR AL PODER?: “NADA, NADA, TODO LO HARAN MIS ENEMIGOS”

Dado que ningún partido político desde la restauración democrática aumentó su caudal electoral en su segundo o tercer intento, es decir disminuye en cada intento quinquenal, de mantenerse esta tendencia, el triunfo del Frente Amplio en las elecciones de 2024 está asegurado por el solo paso del tiempo, por el solo desgaste del ejercicio del poder, dada la exigua diferencia obtenida entre ambas fuerzas políticas. Y si no alcanzara el solo paso del tiempo para que el desgaste haga su trabajo, recuerdo las palabras de un presidente latinoamericano desalojado del poder por un golpe militar, cuando le preguntaron cómo haría para regresar al poder. Su respuesta fue rotunda: “Nada, nada, todo lo harán mis enemigos”. Y así fue.
El desgaste del gobernante es un clásico desde la caída de la dictadura. En efecto, el Partido Colorado obtuvo en su primer gobierno de 1984 el 41.22% del electorado, y en la elección siguiente el desgaste del poder le hizo perder más del 10% de los votos siendo derrotado por Lacalle Herrera. En 1994 retoma el gobierno con un guarismo muy inferior a su primer mandato, obteniendo el 32.35%. Y repite el gobierno en 1999 pero disminuyendo su caudal electoral que se sitúa en el 31.93%. Nunca aumenta votos. Y en la elección siguiente en el 2004 el desgaste alcanza su máxima expresión perdiendo el 21.32% de sus votos ante el FA.
Igual resultado descendente registra el Partido Nacional. Cuando obtuvo en 1989 su primer gobierno con el 38.11%, el desgaste de su gestión le baja su votación en la elección siguiente al 31.21% perdiendo ante el segundo gobierno de Sanguinetti.  Y ahora al alcanzar su segundo gobierno obtiene una de las peores votaciones de los últimos años,  recibiendo solamente el 28.62% de los sufragios.
Similar fenómeno de reducción electoral por el desgaste mencionado registró el Frente Amplio, alcanzando en 2004 el  51.68% de los votos, que descendieron en 2009 al  47.96%, volviendo a descender en el 2014 al 47.81% y en el 2019 al  39.02%.
Obviamente, esta afirmación sobre la tendencia descendente de votantes sobre quien ejerce el gobierno nacional tiene un carácter relativo, de ninguna manera absoluto, ya que todo depende de múltiples circunstancias internas y externas, que influyen en la edificación del futuro país.
La Nación está dividida en dos partes iguales. Y ambas fuerzas utilizarán estos próximos 5 años para fortalecer su musculatura política y tratar de obtener los escasos 37 mil sufragios que los separan.
El Frente Amplio, ahora sin el desgaste gubernamental, aprovechará la oportunidad que le otorga volver a ser oposición, para crecer en la defensa de los intereses populares que necesariamente serán afectados en escasa o mayor medida según el camino político por el que opte el nuevo oficialismo. Su destino está trazado: Será el Fiscal de la Nación, erigiéndose en el Tribuno del pueblo, en el Cayo Gracco que defendía antaño a la plebe de los excesos de la aristocracia. Aprovechará además este tiempo para recuperar su añeja mística, la fraternidad herida, la movilización escorada, la rehabilitación del vigor de sus comités de base, la direccionalidad de la hazaña lograda el 24 de noviembre, pero esta vez el casa a casa no podrá ser concretado solo durante 27 días, sino que deberá construirse durante los 1825 días que restan para las próximas elecciones. Y finalmente deberá aprovechar este tiempo para adecuar su rígida y encorsetada carta fundacional a los nuevos tiempos de batallas políticas que se avecinan. En síntesis aprovechará estos 5 años para la necesaria refundación de la principal y más prestigiosa fuerza política de izquierda en América Latina. La nueva epifanía de la que hablamos en la serie de los 5 últimos artículos publicados sobre estos comicios.

LA COALICION INVERTEBRADA MODIFICARA SU RELATO DE ENCANTADORA DE SERPIENTES Y TENDRA QUE DECIDIRSE POR UNA DE LAS TRES OPCIONES PLANTEADAS

¿Qué hará por su parte el nuevo oficialismo, sabedor del pronóstico pesimista que le espera en el 2024?
Obviamente intentará romper el hechizo del descenso histórico de votos que todo gobierno sufre tras el quinquenio de conducción, esta vez, también con mayoría parlamentaria absoluta.
La coalición no tiene relato definido. No sabe lo que quiere. Carece de un programa único, de una dirección centralizada y enfrenta la ambición del Partido Colorado y del Partido Militar que buscarán crecer en el 2024 a expensas del Partido Nacional. A menos que tengan el coraje de asumir la realidad y acepten que ha nacido el Partido Conservador para enfrentar al Partido Progresista y que hay solo dos Partidos en el Uruguay. Para ello las 5 formaciones políticas, unidas solamente para desalojar a la izquierda del poder, tendrán que tener el valor de disolverse y constituirse en lo que realmente son, una sola placenta ideológica, representando al capitalismo neo liberal frente al neo desarrollismo social demócrata de izquierda que asume el Frente Amplio del Uruguay.
Difícil para sagitario como pontificó en su momento la gran Tita Merello en el balneario La Floresta.  El narcisismo de los partidos políticos es a veces más fuerte que el narcisismo de las personas. Quizás falten varios quinquenios más para que ello ocurra. Sin embargo es el único destino que tienen en su horizonte. Idea contra idea, partido progresista contra partido conservador. El partido del cambio social de la equidad contra el partido del statu quo de la desigualdad. Es la realidad actual. Cinco partidos contra uno solo y casi pierden la elección. No es la fórmula inteligente para ellos.
La segunda y difícil tarea que tiene la coalición invertebrada es la de elegir el relato que deberá construir  para poder gobernar estos 5 años. Relato diferente al de encantadores de serpientes que debieron asumir para desalojar al FA del poder.  Tienen tres opciones. El darwinista relato neo liberal, el relato militarista de línea dura y vertical y el amortiguador relato neo keynesiano. Los dos primeros son los que predominan abrumadoramente por el peso de los votos, en hombros de Lacalle, Talvi, Sanguinetti, Manini y Novick. El tercer relato carece de votos y está apoyado sobre las espaldas de Mieres, que perdió el 75% de sus legisladores en la peor votación de su historia al aliarse sin rubor con la derecha del espectro político, jibarizando sus principios e intoxicando su pasado social demócrata.
Lo que más le conviene a la coalición conservadora es transitar el camino neo keynesiano, carente de vocación para ejercerlo, cuyo ejercicio limitaría los estragos del neo liberalismo y atenuaría la línea severa del verticalismo militar cuyos votos son indispensables en la coalición invertebrada.
Pero el neo keynesianismo no parece posible en la coyuntura actual. El ajuste de 900 millones de dólares que proponen es un escollo difícil de superar para intentarlo. El aumento de las tarifas públicas que reclaman desesperados tampoco ayuda en esa dirección. La lógica de esta coalición no es gravar las grandes fortunas, no es apelar a impuestos a la opulencia, ni establecer el impuesto a las grandes herencias que propuso el Frente Amplio, ni derramar el aguinaldo a los jubilados carenciados que adelantó el candidato frentista, ni tocar la Caja Militar so pena de romper la coalición. Keynes no figura en la lógica del Partido Conservador. Lord Keynes, junto con José Batlle y Ordoñez y Wilson Ferreira Aldunate, son figuras más cerca del Frente Amplio que de la coalición neo liberal.

“EL PARTIDO DEL ORDEN TIENE LA FANTASIA DE PRESIDIR EL DESORDEN; ES SU CAPRICHO, ASI LE IRA…”

El gobierno de Luis Lacalle tiene sin embargo un as en su manga, que puede conducirlo a un fracaso estrepitoso o puede atenuar el desgaste del ejercicio del poder cuando enfrente los comicios del 2024. La encrucijada se llama seguridad pública. Si resuelve este problema que fue decisivo en esta elección, tendrá alguna chance dentro de 5 años. Pero, cuidado, que no caiga sobre sus espaldas la profecía del gran Víctor Hugo cuando presidía en 1851 el parlamento de Francia, advertencia hecha realidad dirigida a Napoleón III: “El Partido del orden tiene la fantasía de presidir el desorden. Es su capricho y así le irá…”.
En ese campo tiene una ventaja y una desventaja. Esta última es que no dispone de la voluntad de destinar los inmensos recursos que utilizó el Frente Amplio para defender a la población, dignificar y formar a la policía, desarrollar líneas de inteligencia, tecnificar la lucha contra el delito. Son otros los destinos clasistas y utilitarios de su presupuesto. La ventaja que tienen es que no están atados por los principios ideológicos que llevaron al Frente Amplio a no violar los derechos humanos en esa lucha, a respetar la legalidad, a privilegiar la acción contra las causas del delito por sobre sus síntomas y consecuencias, a no aplicar una línea dura sin límites. La coalición no tiene esas limitaciones y el Partido Militar bien puede encargarse de esa polémica tarea, reclamada por la mitad de la población.
En este tema, la coalición se juega gran parte de su gestión. Y lleva una ventaja sustantiva:  no le importa el qué dirán, ni lo políticamente correcto, le importa eliminar de cuajo la delincuencia en andas del gatillo fácil, aunque ignora que la línea extrema ha fracasado en muchos países y que sin recursos ni inteligencia el delito vuelve a reproducirse.
Finalmente en la coalición conservadora se impondrá la línea neo liberal, aunque saben que no hay nada más antiliberal que el mal llamado neo liberalismo. Y se impondrá por la fuerza de sus votos, porque optaron por esas muletas durante los 4 gobiernos que ejercieron después de la dictadura y finalmente porque está en sus propios genes y en el motivo de su existencia y los   23.580 votos de Mieres no los harán cambiar de rumbo, a lo sumo ayudará a disimularlo, a maquillarlo. Y ese maquillaje de nada les servirá porque desconocen la pedagogía del desarrollo con distribución. No saben distribuir hacia abajo. No es que no pueden, no quieren. Exhibieron en esos 20 años de gobierno su absoluta incapacidad para distribuir la riqueza con equidad.  Intentaron durante los 4 gobiernos que precedieron a la victoria de la izquierda, llevar a cabo la estafa ideológica de la privatización del Estado, erigiéndola en la panacea de la salvación nacional, en la más ingente operación de demolición estatal que conociera el país, derrotada por un pueblo que les cerró el paso. El “no pasarán” esa vez se hizo realidad.
Abogaron por la eficiencia divorciándola de la solidaridad.  Eficiencia y solidaridad para ellos fue siempre una pareja de contrarios.

SI NO FUERON AGRICULTORES DE LA IGUALDAD NO PUEDEN SER RECOLECTORES DE LA EQUIDAD

Están condenados a reproducir sus errores porque en esos 20 años y en los que siguieron no han hecho ninguna agricultura en materia de equidad. Y si no fueron agricultores de la igualdad no pueden ser recolectores de la equidad. Y eso, tarde o temprano la historia lo cobra.
Volveremos, volveremos, corea la izquierda frentista, la otra mitad del país.
Pero para volver, hay 2 caminos: sentarse a esperar el paso del tiempo y el desgaste del oficialismo, y no hacer nada porque la vuelta de la izquierda la va a construir el propio adversario histórico o desenterrar el “triunfa quién lucha, no quien gime”, identificar la contradicción principal de la etapa y el nuevo clivaje político y ponerse a amasar la levadura del retorno sin pausas durante los 1825 días que faltan. Las luchas políticas se ganan si existen  antagonistas. Van a intentar hacernos creer que no hay antagonismos. No hay tío que nos pueda hacer creer ese cuento. “Por la positiva” fue un cuento bien narrado que no prendió en las neuronas de nuestra gente. Pero nuestra cultura del antagonismo no es la cultura de la venganza. Es la cultura de la realidad que el poder hegemónico busca ocultar. Ellos necesitan negar la existencia de las diferencias, nosotros exhibirlas. Somos distintos y luchamos por  objetivos diferentes.
Por mi parte creo que la contradicción principal ya no es más clase contra clase, pueblo contra oligarquía, éstas son contradicciones, sí, pero secundarias. La de esta etapa es neo liberalismo o democracia. Será la forma también de recuperar capas medias que desertaron.
La democratización de la vida diaria debe ser la consigna principal. Superar la desmovilización de la sociedad civil, tiene que estar en el orden del día de la refundación frentista.
Cuándo nos pregunten por qué luchamos, no vacilemos en afirmar que es por “la utopía democrática”. Que no es la democracia que se ejerce cada 5 años, sino la de todos los días.  Insistamos en que la democracia sea más fuerte que los mercados que la debilitan. Insistamos en que la política no abdique frente a la economía. Luchemos para que no privaticen el Estado.  Para que de una buena vez contraigan nupcias la eficiencia y la solidaridad. Sigamos luchando para que el hijo del barrendero no muera barrendero.
La horma social que forjó en estos 15 años el Frente Amplio no puede, no debe, extinguirse.
Ahora, ahora, a radicalizar la democracia.
Estamos condenados a la victoria.

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1 comentario sobre «Si ves al futuro, dile que no venga»

  1. Carlos Curbelo dice:

    QUERIDO FEDERICO . HE LEIDO, COMO SIEMPRE, CON EL MAYOR INTERÉS, TU APASIONADO ALEGATO, DE PROSA ELEGANTE Y AFAN PERSUASIVO. LA FRASE DE VELASCO IBARRA, HA SIDO SUPERADA POR LAS NUEVAS TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN, QUE YA OBVIAN BALCONES.

    EN CAMBIO, ME RECORDASTE LA ESPAÑA INVERTEBRADA DE ORTEGA, QUE HABLABA DE LA FALTA DE INTELIGENCIA Y TALENTO ENTRE LOS ESTAMENTOS DIRIGENTES, DE LO QUE FUERE, YA SEA POLITICA, INDUSTRIA, CULTURA O DEPORTE. TU FINA Y RESPETABLE INGENIERÍA ELECTORAL QUE PUEDE ESTIMULAR A QUIENES ACECHA EL DESALIENTO, SE ENFRENTA CON DESVENTAJA A UNA SOCIEDAD QUE RECLAMA UN CAMBIO Y A LA RAPACIDAD SOCIAL QUE TU LE ENROSTRAS SE LE OPONE UNA RAPACIDAD BUROCRÁTICA CUYA EXPRESION SUPERLATIVA ES EL MIDES, CON TANTAS DIRECCIONES GENERALES Y PARCIALES Y GERENCIAS Y SUBGERENCIAS EN UN GRADO DE SUPERFETACIÓN APOCALÍPTICO, QUE SU COSTO MERMA ABISALMENTE LA AYUDA MATERIAL QUE DEBERIA LLEGAR A LOS NECESITADOS. EN FIN, FEDERICO, DE LA DISCUSIÓN Y EL CAMBIO RESPETUOSO DE IDEAS , SIN ENEMIGOS Y EN CONVERGENCIAS, NO POR SUMATORIA SINO POR INTEGRACIÓN DIALÉCTICA,COMO QUIERE HEGEL, ESPERO SE PUEDA LLEGAR A LAS SOLUCIONES QUE HOY EL PAIS Y LA SOCIEDAD RECLAMAN.UN ABZO. CARLOS CURBELO

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