Hoy 19 de junio, al celebrar los 237 años de Artigas, ponemos la piedra fundacional del
multimedio plural, con el nacimiento de 1410 AM LIBRE, el reverdecimiento de LA REPUBLICA
y el anuncio de los proyectos futuros de 89.7 FM LIBRE, los diarios regionales de tierra
adentro, la productora de televisión, las semillas de los semanarios y otras iniciativas en
estudio.
Por las ondas libres de RADIO LIBRE explicaremos hoy de qué se trata.
Por estas páginas libres de LA REPUBLICA explicaremos qué significa para el diario plural el
vocablo reverdecer.
El 3 de mayo de 1988 prometimos muchas cosas. Algunas no pudimos cumplirlas. En otras nos
excedimos.
Hoy se trata de completar la promesa.
Hoy reagrupamos fuerzas para intentar producir el diario inteligente que los uruguayos y
uruguayas reclaman.
En busca de la excelencia y de la mirada profunda nos lanzamos ahora a la búsqueda del
diario intenso, despojándonos de las vestiduras del diario extenso.
Nos comprometemos con el rigor, la exactitud, el cuidado y la tersura en la escritura, así como
con la defensa obsesiva de nuestra independencia.
Alentaremos la complicidad virtual entre los periodistas y los lectores y erradicaremos la
complicidad entre los periodistas y las fuentes, que hoy inundan nuestra práctica cotidiana.
Procuraremos no ceder a la tentación de inflar las noticias como balones aerostáticos para dar
altura a algo o a alguien.
Nuestros periodistas no serán adivinos o por lo menos deberán ser más creíbles que los
adivinos.
Y como anunciamos en RADIO LIBRE, nuestras palabras no serán poderosas, nuestra
información no será poderosa, nuestro conocimiento, sí será poderoso.
El conocimiento de nuestros periodistas dejará de ser, como temía Pulitzer, un océano de 15
centímetros de profundidad.
¡Cuántas veces el periodismo uruguayo ha sido incapaz de distinguir entre un accidente de
bicicleta y el colapso de la civilización!
No podemos insultar la inteligencia de nuestros lectores convirtiéndonos en simples llenadores
de páginas.
Si no reducimos la incertidumbre de nuestros lectores sobre alguien o algo no habremos
cumplido con nuestra vocación de comunicadores.
Podemos teatralizar la información pero a cambio de no perder rigor ni exactitud.
¿Cuántas veces intentamos decirlo todo sobre todo, hablando de todo?
Esperamos superar esa deficiencia, así como alentamos descartar toda rutina perezosa,
buscando la vitalidad, la imaginación, el color de la vida informativa y sobre todo la
esencialidad, siempre la esencialidad.
Un diario transgresor como el nuestro, expuesto a la punición permanente, debe ser más
riguroso y exacto que los diarios del establishment, que los diarios del poder, todos ellos por
definición no democráticos. Somos un diario transgresor. Difundimos noticias duras y
desnudas.
Las verdaderas noticias son casi siempre peligrosas porque provocan la democratización del
saber. Y por actuar así recibimos castigos y retaliaciones del sistema político y del poder
económico. Las armas del adversario se concentran en atacar nuestra credibilidad. Y no sólo
debemos ser creíbles sino también parecerlo. Es por eso que debemos ser fanáticos de la
exactitud y la rigurosidad.
Eso no nos puede llevar a caer en la tentación del periodismo chatarra, de fácil consumo,
esterilizado, higiénico, simplificado, correcto, personalizado, estandarizado.
El resto de la competencia produce un periodismo blando. El nuestro es un periodismo duro.
Sin embargo, no podemos olvidar complementar nuestras informaciones. Intentaremos transitar
por terrenos no tan rígidos, caminando desde lo sublime a lo sordido, de lo perverso a lo
ingenuo, descubriendo lo absurdo y lo sorprendente de la vida cotidiana y también, ¿por qué
no?, lo ingenioso y lo estúpido. Nuestro diario no hará sólo periodismo, no se limitará a una
simple transmisión de informaciones.
No seremos burócratas de la información.
Un diario encierra una relación de múltiples dimensiones.
Un diario es también y esencialmente un pathos y un ethos.
Las noticias, las interpretaciones, los análisis, las opiniones, persiguen un conjunto de
finalidades: informar, integrar, persuadir, estimular y movilizar.
No descartamos mejorar en esta nueva etapa nuestra calidad escritural, que deja mucho que
desear, al igual que la del resto de nuestros colegas.
Yo me formé en redacciones colmadas de poetas y escritores. Uno, en aquellas épocas,
aprendía castellano sin darse cuenta.
Hoy sufrimos un dramático empobrecimiento de nuestros recursos expresivos.
Estamos rodeados de una gramática patética, provocadora de úlceras en las entrañas de
nuestro buen Mendieta, el de “La lengua no es de trapo”.
El deterioro del lenguaje escrito ha llegado a niveles inadmisibles para las redacciones de los
diarios. El número de sustantivos, adjetivos y verbos se reduce día a día y el vocabulario es
pobre, además de ser rico en frases mal construidas.
En esta reforma que hoy emprendemos, buscaremos y no cejaremos en encontrar la tersura, el
humor, el vigor descriptivo, la sátira, la originalidad, el estilo literario, la condensación
impecable y la exactitud, la exactitud, la exactitud.
Los periodistas somos los viejos narradores. Precisamos periodistas narradores, para relatar
cada noticia, cada historia, cada “cover history”, cada peripecia como si fuera un cuento corto.
Hoy es más barato “saber lo mismo” mirando televisión o escuchando radio.
Pero de lo que se trata es de que “no sepan lo mismo”.
Antes los diarios de masas que yo dirigía superaban los 100 mil ejemplares por día. Ahora los
tirajes se han empobrecido y nos han conducido a no ser más un medio de comunicación de
masas sino de comunicación de elites y de influencia en los centros decisionales.
Ha sido herido de muerte el añejo paradigma de la prensa escrita: “Decir todo, acerca de todo,
en el mismo momento en que ocurre o es revelado”.
El principio de la simultaneidad fue arrasado por la televisión y la radio y el principio de la
totalidad por la crisis de la prensa.
Se trata de hacer como dijimos un diario intenso, no extenso. Con alma, nervios, músculos.
Lo que no es muy interesante no se incluye. No somos llenadores de páginas. Cada artículo
debe ser visto, ser recordado, ser creído. Ningún artículo que carezca de estas virtudes debe
existir. No estamos dispuestos a llenar las páginas con cualquier cosa.
Nos proponemos ser los primeros, pero no basta con eso.
Ser primeros, como dice The New York Times -“Be first but first be right”-, primeros, pero
primeros sólo derechamente.
Daremos voz a los silenciados pero también a los silenciosos.
Es más preocupante el silencio de los silenciosos que el de los silenciados.
¡Por algo existen los silenciosos!
Y como creemos que la democracia es de quien la trabaja, este multimedio plural y este diario
renovado trabajará para ella, con toda la energía ética de que es capaz.
Estamos para informar, criticar, exigir, dar voz a quien no la tiene, acotar el poder, en fin, airear
la vida pública de este país.
Es nuestro compromiso ante ustedes, lectoras y lectores.
En esta nueva etapa, contrólennos.