Del Director de LA REPUBLICA a la Selección uruguaya

Los “Ecos del Vestuario”, columna futbolera de los lunes, retumbaron esta semana en nuestros
oídos humillados por un trascendido infamante redactado por un joven cronista que ese día
precisamente debutaba en nuestro suplemento “Goles” y cuyo texto eludió el control de esta
dirección.
Los que me conocen no pueden dudar que defiendo a mis periodistas pase lo que pase, incluso
arriesgando la cárcel como ha ocurrido en múltiples circunstancias. También saben que si
alguna información confirmada tuviera contra el joven y promisorio deportista Antonio Pacheco,
o contra los jugadores de la Selección nacional o su cuerpo técnico, la publicaría sin temblarme
el pulso y defendería hasta las últimas consecuencias el derecho del lector a estar informado.
Pero publicar una injuria o deslizar una sospecha agraviante sólo porque se escuchó a alguien
decirla en un vestuario, no es el estilo del diario plural y respetuoso que me honro en dirigir.
Siempre vamos de frente. Esta vez fuimos de costado. Y me veo obligado a excusarme ante el
ofendido, su familia y sus compañeros.
Cierto es también que LA REPUBLICA, tal como lo indica la nota entrecomillada no acusó a
nadie de nada, y los que lo hicieron fueron irresponsables que no tuvieron el valor de dar la
cara.
Pero tan irresponsables fueron ellos, como nuestro diario que lo publicó sin reparar en el
tamaño de la sospecha lanzada con tinta fresca, aunque escondida en un rincón de esa
columna con la mala suerte del debut de un profesional sin intención de ofensa pero con
potencialidad de estrago.
Lo siento. Mea culpa.

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