EU y la URSS intercambiaron acusaciones en Tashkent

TASHKENT, Unión Soviética, 5 de septiembre. En forma sorpresiva y rompiendo un
acuerdo establecido hace tres años, las delegaciones de Estados Unidos y la URSS
se acusaron en forma inusitada en el seno de la sexta reunión del Programa
Internacional para el Desarrollo de las Comunicaciones (PIDC) de la UNESCO,
inaugurada hoy en Tashkent, bajo la presidencia de México y con la asistencia de 35
países miembros de ese órgano de la ONU. El motivo de la tensa batalla verbal fue la
tragedia del avión surcoreano.
La presidenta de la delegación de EU, Diana Lady Dougan, coordinadora de la
políticas de comunicación e información internacionales del Departamento de Estado,
rompió la secuela de felicitaciones que cada uno de los países participantes venía
ofreciendo en favor de la URSS por la organización del evento en esta región de Asia
central, para acusar directamente al país anfitrión de la muerte de “pasajeros civiles
indefensos” que viajaban a bordo de: Boeing sudcoreano.
Diana Lady afirmó que el incidente rompía con todas las reglas de una comunicación
clara y honesta y dificultaría en el futuro el entendimiento entre los países miembros.
El presidente de la delegación soviética, Anatoli Krassikov condenó lo que calificó
como “tentativa sin precedentes de introducir la guerra fría en el interior del PIDC de
UNESCO, que hasta el momento había evitado con éxito toda tentativa al respecto,
limitándose a los temas de la información”. Estos indefensos pasajeros civiles del
avión coreano —enfatizó Krassikov— fueron víctimas de la guerra fría. La historia y la
conciencia mundial —aclaró luego— pedirán cuentas a los militaristas de la Casa
Blanca de este nuevo crimen colectivo.
El presidente de la conferencia, el mexicano Luis Villoro, tuvo que intervenir para
impedir que el debate se extendiera a todas las restantes delegaciones. Finalmente
salvó la junta una intervención de Japón deseando que la URSS descubriera lascausas de la tragedia y exhortando a todas las naciones a impedir la repetición de
hechos de tamaña naturaleza. La delegada estadunidense se refirió entonces a la
orden del día abogando por el fortalecimiento del sector privado de la comunicación
en detrimento del sector público, el que calificó de “ineficiente”.
No son los organismos gubernamentales —dijo Lady Dougan — sino la inmensa
creatividad de las empresas privadas, grandes y pequeñas, las que han revolucionado
la tecnología en el sector de la comunicación, y es a ellas a quien el PIDC debe
apoyar, culminó la representante del Departamento de Estado.
Por su parte el delegado cubano, Enrique González Manet, ensayó la posición
contraria afirmando que “nuestros pueblos ya no son tan ilusos, ni tan ingenuos, y que
rechazaremos todo intento de introducirnos en un Plan Marshall de las
comunicaciones al servicio de las grandes corporaciones transnacionales privadas”.
Las deliberaciones generales continuarán mañana martes y el miércoles comenzarán
a ser analizados los 30 proyectos presentados, entre los cuales se encuentran siete
proyectos latinoamericanos, cinco de ellos de carácter regional y los dos restantes de
vocación nacional pertenecientes a México y Jamaica. De los siete proyectos, uno de
ellos el perteneciente a la Felap (Federación Latinoamericana de Periodistas)
presentado por México.

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