85 años del Club Tabaré

descarga (1)En el mediodía de ayer presenté como presidente del Club Atlético Tabaré, el libro “85 años de garra, sudor y gloria; un camino histórico por el Parque de las Estrellas”, conmemorando las ocho décadas y media del nacimiento de un club de basketball nacido el 9 de julio de 1931 en un modesto garage del Parque Batlle, y que años después se convirtiera en la década sesentista en el mayor emblema de ese noble deporte amateur subiendo al podio de los triunfadores 10 años seguidos, sin faltar a uno solo de ellos.
Hablaron en la conferencia de prensa los tres autores de la obra de 250 páginas, enorme volumen encuadernado con más de un kilo de peso por ejemplar, Luis Eduardo Inzaurralde, Eduardo Rivas y Jorge Señorans, quienes explicaron la ardua tarea acometida, ya que los clubes de basketball viven su presente y luchan por su futuro pero no guardan su pasado.
También estuvo presente y se dirigió a la nutrida concurrencia de medios de prensa, dirigentes, jugadores, personalidades y socios, Julio Gómez, el único sobreviviente de aquel quinteto de oro que deleitó al basket amateur con sus legendarias hazañas que aun hoy se siguen narrando en los fogones de la cultura del balón naranja.
Sus sentidos recuerdos prosiguieron hasta que la emoción lo venció y la nutrida concurrencia de pie, lo aplaudió en homenaje a los 85 años del cual fue principal protagonista.
Nuestro socio de hace muchos años, el actual presidente de la República, Dr, Tabaré Vázquez se hizo presente con una emotiva carta saludando los 85 años de nuestra institución.
Seguidamente transcribo la desgrabación de mi intervención como presidente del Club Tabaré.
He aquí su texto:
“Narrar 85 años de historia siguiendo el derrotero deportivo del caudal de un río generoso nacido en aquel lejano 9 de julio de 1931, no fue tarea sencilla.
Me propuse esa misión hace una década cuando el club Tabaré cumplía 75 años y no fue posible. La vida lo postergó. Cuando asumí hace 3 años la presidencia del club de mis amores, me juré que no podía quedar vacante, sin memoria escrita, la historia apasionante de una organización surgida de las entrañas de un puñado de laboriosos vecinos del Parque Batlle, amantes de un deporte nuevo que irrumpía en nuestro país con los dolores del parto del siglo pasado. La fiesta bautismal del basketball uruguayo se celebraba simultáneamente, con pocos años de antelación, al bautismo modesto de antaño, casi en un pesebre, del que hogaño, 30 años después, se convertiría en el monarca de ese noble deporte amateur.
El Consejo Directivo aceptó mi propuesta y comenzó la tarea de esta obra, que queremos exhibirla como el mejor monumento a la memoria de un club pequeño que se hizo grande por el esfuerzo de generaciones enteras de dirigentes generosos y por la pasión de deportistas que pagaban por jugar, deleitando a una afición que consagraba ya al basketball como el segundo deporte nacional.
La elección de los tres redactores, especialistas en la narración deportiva, Luis Eduardo Inzaurralde, Eduardo Rivas y Jorge Señorans, fue todo un acierto. Su trabajo fue riguroso, intenso, buceador de una historia rica pero documentalmente dificultada por el paso del tiempo. Sortearon todas las barreras que se les interpusieron y hoy nos exhiben con solvencia, el fruto vital de su esfuerzo colectivo.
En este libro quedarán grabadas para las generaciones futuras, año por año, partido por partido, anécdota por anécdota, las alegrías y las tristezas de la peripecia de Tabaré, un club de barrio que ha honrado la historia del mejor basketball uruguayo.
El ensayo histórico no pudo evitar, poner el acento, en lo que se convirtió otrora en el mayor emblema de este deporte, ajeno a todo mercantilismo: lo que ningún club de basketball pudo lograr, y sin remuneración alguna, la gloriosa década sesentista de Tabaré, obteniendo en 10 años, cinco campeonatos de primera división, dos subcampeonatos y tres terceros puestos, subiéndose al podio de los mejores, en todos y en cada uno de esos años, sin faltar a ninguno de esa década.
Aun hoy se siguen contando en los fogones de la cultura basketbollista, las hazañas de esos jóvenes, seductores de la estrategia, bailarines de la táctica, que jugaban destilando ironia, transmitiendo la alegría de su juego a millares de aficionados que colmaban los estadios para verlos divertirse jugando, solo por el placer de jugar y por el amor a su club y a su camiseta.
Sembraron sus hazañas como pocos, en la cultura deportiva de nuestro país, fueron agricultores productivos de la gran cosecha del basketball amateur. Y este libro les rinde hoy, especial reconocimiento.
Pero Tabaré no es solo el emblema sesentista. Su historia nació antes, con una épica inolvidable, mezcla generosa de neuronas y músculos creadora de utopías. Su historia no se detuvo en la gesta de Poyet, Gómez, Márquez, Piñeyro y Otero.
El profesionalismo en sus inicios lo tomó desprevenido, lo desarticuló y lo arrastró a portar su gloria en divisiones inferiores.
Con la modestia de un club barrial, sin opulencias, pese a las dificultades, rehizo su ánimo herido y comenzó la reconstrucción palmo a palmo, de un edificio de ideas y de ladrillos, subjetivo y objetivo, y así fue creciendo, con sudor, sangre y lágrimas, disputando tras un largo exilio, campeonatos de primera división, bajando y subiendo, pero siempre construyendo futuro.
Hoy la misión, no es obtener el sexto campeonato de primera división, utopía realizable si logramos el nuevo sueño que nos empuja: los 5.000 socios que le darán la autosuficiencia económica necesaria, para adaptarse al exigente profesionalismo que hoy rige en la primera divisional del basketball nacional.
Para ello libramos una batalla multidisciplinaria que nos llevó a la institucionalización del club, a la reforma de sus Estatutos, al ingreso de nuevos dirigentes, a la obtención de créditos blandos, a la fijación de una política deportiva de alianzas, para finalmente obtener de la Junta Departamental de Montevideo, el 25 de febrero de 2016, la concesión comunal del predio lindero, que aporta al club, 6.000 m2 más de terreno que se anexan a los 2.000 m2 de nuestra propiedad, donde se asienta nuestra sede. La concesión aporta piscina, canchas de tenis, cancha de futbol 5, gimnasios, vestuarios, amplios salones, oficinas, parrilleros, lugares de esparcimiento, lo que sumado a nuestro Estadio, nuestros vestuarios, gimnasios, sala de musculación, restaurante, cantina y todos los demás servicios, convierten a esta virtual manzana del Parque Batlle en un epicentro de la cultura deportiva uruguaya.
El proyecto expancional en el predio lindero con la construcción de ambiciosas obras de infraestructura, capaces de albergar 5.000 socios, al que destinamos nuestros máximos esfuerzos, constituye la nueva misión del club, la nueva gloria que no opacará la que sembraron nuestros deportista, pero sí la complementará para que el sexto campeonato de primera división vuelva a integrar nuestro manantial de sueños”.
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