Nota de Dirección:
La carta precedente acusa al diario que dirijo y a nuestro corresponsal en Maldonado, Carlos
Peláez, de “publicar una información errónea” sobre el estudio Vignoli-Lublinerman, así como
“comentarios agraviantes”.
En todos los casos en que hemos cometido errores los hemos reconocido de inmediato, como
no podía ser de otra manera.
No podemos en este caso coincidir con el Cr. Israel Lublinerman.
Luego de enunciar genéricamente su agravio -“información errónea y comentarios
agraviantes”- el autor de la misiva pasa a referirse a hechos concretos que no implican ningún
agravio de LA REPUBLICA ni se refieren a hechos erróneos. Analicemos. los fundamentos:
1) Afirma Lublinerman que “es falso que el Estudio Vignoli-Lublinerman es apoderado de
Ondisur SA, la sociedad uruguaya propietaria de la casa en la que vive Carlos Menem”. Lo que
no es falso, y es lo único sobre lo que se responsabiliza LA REPUBLICA; es que esa
información la brindó el diario argentino Página/12 y es a ese medio a quien debe dirigirse el
Cr. Lublinerman, más allá de que en LA REPUBLICA puede expresar todo lo que desee, que le
será publicado, como siempre, sin censura alguna.
2) Afirma Lublinerman que “es falso que hayamos movilizado dinero de las cuentas bancarias
de sociedades manejadas por la viuda de Escobar Gaviria”.
Lo que afirmó LA REPUBLICA y ratificamos es que la firma Lublinerman aparece en el
expediente que culminó con el procesamiento de la viuda del narcotraficante Pablo Escobar, no
solo confeccionando las sociedades anónimas sino movilizando dinero de las cuentas
bancarias. A tal punto nuestra afirmación sobre ese expediente es cierta, que el magistrado
argentino pidió a jueces uruguayos que se investigara a la firma Lublinerman.
LA REPUBLICA no acusó al estudio Lublinerman de ser culpable de ningún delito, ni de
manejar dinero de la viuda de Escobar, sino que en ese expediente se investigó tal posibilidad
y aún no fue archivado el caso ya que los fiscales actuantes pidieron nuevas diligencias.
3) No encuentro ningún comentario agraviante en la nota de nuestro corresponsal. A lo sumo
podría no estar de acuerdo en la afirmación del periodista cuando comenta que “por alguna
razón nunca aclarada los preferidos son Vignoli-Lublinerman” al referirse a las preferencias de
los clientes que compran sociedades anónimas ya hechas. Coincido con la respuesta del Cr.
Lublinerman en que ellos poseen la mayor cantidad de clientes y es notorio que adquirir una
sociedad ya autorizada ahorra mucho tiempo y gestiones y constituye en nuestro país una
práctica legítima ampliamente difundida.
La ironía del Cr. Lublinerman al afirmar que también nosotros somos sus clientes y sin embargo
no poseemos sociedades “fantasmas”, está demás. Porque el hecho de que LA REPUBLICA
no sea una empresa fantasma no le otorga un bill de impunidad para que otras empresas no lo
sean. Además, la cuestión no es entre fantasmas y vivos sino si algún ser vivo y además
avivado, para nada fantasmal, se aprovechó de las sociedades anónimas que vende
Lublinerman, para usarlas a favor de actividades ilícitas contra la sociedad y el Estado, con o
sin el conocimiento doloso del Estudio Lublinerman. Esa es la única cuestión. Y al Estudio
Lublinerman no lo exime de culpa el que LA REPUBLICA sea su cliente, sino la decisión final
que adopte la Justicia argentina que lo investigó. Por mi parte confío que el Cr. Israel
Lublinerman nada tenga que ver, ni directa ni indirectamente, con los delitos que la Justicia
está investigando. Es mi sincero deseo.