Tenemos una fortaleza autónoma para salir de la crisis, señaló Jesús Puente Leyva.
En peligro la identidad nacional por la incapacidad del Estado para orientar los
medios de comunicación, aseveró Jorge Alberto Lozoya.
CARACAS. 29 de junio.- México irrumpió ayer con personalidad e identidad propia en el seno
del Congreso del Pensamiento Político Latinoamericano que tiene lugar en Caracas, al ser
debatidas en la comisión sobre la Revolución Mexicana las ponencias del embajador Antonio
Gómez Robledo, del senador Humberto Hernández Haddad, del doctor Jorge Alberto Lozoya,
del embajador Jesús Puente Leiva y del doctor Abelardo Villegas.
El embajador Puente Leiva defendió firmemente la tesis de la fortaleza autónoma mexicana
para salir de la tremenda crisis económica qué vive el país. “La crisis no es únicamente de
Mexico -dijo- países petroleros y no petroleros también están en crisis y no solo crisis de
desarrollo sino crisis de sobrevivencia”.
“La diferencia entre ellos y nosotros -explicó el embajador mexicano- es que en nuestro país la
crisis se origina después de un auge económico sin precedentes, solo comparable al gozado
por Japón y también por Israel en su oportunidad”. Razonó seguidamente el ponente
mexicano qué en los últimos tres lustros nuestro país multiplicó por cuatro la base productiva
estratégica nacional obteniendo, en los recientes cuatro años, un crecimiento del 8% anual
que no tiene parangón en ninguna nación del planeta, sean éstas naciones industrializadas o
subdesarrolladas. “México por cada petrodivisa qué genera, obtiene un dólar más en otros
rubros ajenos al petróleo”.
He aquí la gran diferencia entre la crisis mexicana -enfatizó el embajador- y la crisis qué afecta
a otras naciones.
No tengo la menor duda, -finalizó el embajador- qué está importante diferencia nos permitirá
salir indemnes de la crisis que soportamos.
Por su parte, el doctor Jorge Alberto Lozoya, se refirió a la axiología de la revolución mexicana
destacando los valores sociales y políticos de la vida nacional a partir de 1910, subrayando la
función del mestizaje anti criollo e indigenista, y explicando qué la lucha armada de la
revolución culminó con una doctrina social qué identificó a la nación con la naturaleza mestiza
de la población y su herencia cultural. Hizo también mención a la naturaleza sui generis del PRI como fuente nacional antiimperialista, diferente a la tradición partidaria liberal, común al resto de América Latina. Entre las características históricas del PRI, resaltó la circulación del mando en esa colectividad política, generación tras generación. Entre los problemas nacionales actuales, recalcó en el campo de lo valorativo, la “incapacidad del Estado mexicano para orientar los medios de comunicación masiva de acuerdo con las tesis políticas o culturales del sistema vigente”, tipificando la cómo “uno de los peligros centrales que soporta la identidad nacional”. El asunto, enfatizó, “reviste tal importancia qué cuestiona incluso la legitimidad de la Revolución Mexicana, sobre todo ante las nuevas generaciones que padecen las deficiencias de un sistema educativo saturado y dependen, para la formación de sus valores, de los medios de difusión claramente dirigidos hacia propósitos mercantiles ajenos a la trayectoria histórica de mi país”.
Acto seguido, el embajador Antonio Gómez Robledo, se explayó sobre la personalidad
Francisco Madero. Dijo que es uno de los personajes de ideales más elevados y de conciencia
más pura que han pasado por la historia México, y que solo a él debió habérsele aplicado el
epíteto de presidente blanco, y no a otro que nunca lo mereció y al que hubiera convenido
mucho mejor el epíteto de presidente gris”. Luego explicó que otros mexicanos habrán podido
superar a Madero en genio o en malicia política, pero en aquel nada hubo jamás qué
censurarle, ni en sangre ni en dinero. “Nuestro Madero -culminó el embajador Gómez
Robledo- pudo ufanarse de lo mismo qué Pericles, de que nadie vistió nunca luto por su
causa”.
Posteriormente, le tocó defender su tesis al doctor Abelardo Villegas, quién sostuvo
Revolución Mexicana había suscitado cuatro tipos de sentimiento nacionalista: el sentimiento
nacionalista de tipo racial o étnico qué identificó al mexicano con lo indígena o lo mestizo, el
nacionalismo psicológico “del cuál deriva un complejo de inferioridad qué se expresa
históricamente en dos aspectos: o la tradicional hipocresía del mexicano, o la del político qué
cubre la realidad con una capa de mentiras”; al nacionalismo filosófico e histórico qué define
en qué consiste la cultura mexicana y establece una escala de valores extraída de esa cultura y, finalmente, el nacionalismo político qué cree que somos políticamente sui generis sin percibir que si poseemos cierta originalidad también debemos tener rasgos parecidos o similares a los demás pueblos. Más adelante explicó qué la Revolución Mexicana había concretado varios proyectos nacionales propios para superar sus crisis, “pero en la actual coyuntura el proyecto nacional superador del problema no se debe a nosotros -declaró el doctor Villegas- sino a otros con quienes firmamos los acuerdos de rigor”.
“Sería esta la primera vez en nuestra historia qué careceríamos de proyecto propio debido a la
crisis nacional” y se preguntó a continuación: ”¿No estaremos, entonces asistiendo epílogo de
la Revolución Mexicana?”
Culminando la jornada sobre la revolución de los mexicanos, defendió sus posiciones el
senador Humberto Hernández Haddad, quién previamente afirmó qué es el movimiento fue
eminentemente agrario atacó más al orden social vigente qué el orden político. “Sabemos,
dijo, qué las revoluciones no son exportables y, de haberlo sido, la Revolución Mexicana
podría haber desestabilizado a otras naciones hermanas”. Posteriormente historió las
reformas políticas qué vigorizaron los principios revolucionarios, destacando la de Adolfo Ruiz
Cortines otorgando el voto femenino, la de Adolfo López Mateos defendiendo la
representación de las minorías, la de Gustavo Díaz Ordaz concediendo el voto universal a los
ciudadanos mayores de 18 años, la de Luis Echeverría Álvarez modificando las reglas de
participación y las de procedimientos electorales que culminó con el registro del partido
comunista la formación de tres nuevas corporaciones políticas. Refiriéndose al gobierno
vigente del presidente Miguel de la Madrid, destacó que había sido elegido con el más alto
porcentaje electoral de la historia cívica mexicana, quedando instalada en la escena social y
política de su patria una nueva etapa de la Revolución Mexicana. “México posee -manifestó-una democracia peculiar qué no corresponde a las tablas axiológicas mi de la Revolución
Francesa ni de la revolución estadounidense”. El senador Hernández Haddad explicó –
asimismo- que su partido, el PRI, conducido por su principal dirigente, Miguel de la Madrid,
con el apoyo de todos los sectores sociales, sacaría a la nación de la crisis en que se encuentra.
Las siete tesis sobre la qué construiremos la salida nacional,- fundamentó finalmente el
dirigente político mexicano- afirma la necesidad de una sociedad igualitaria, de una
democracia integral, de una renovación moral profunda, de un fortalecimiento del
nacionalismo, de la necesidad restablecer la rectoría del estado en la vida económica del país y del crecimiento sostenido de la planta productiva nacional conteniendo el flagelo de la
inflación.